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El culto a María

Toni Gandolfo

La Navidad siempre me hace cuestionarme la figura de María. ¿Es bíblico adorar a María o a los santos? ...
La Navidad siempre me hace cuestionarme la figura de María. ¿Es bíblico adorar a María o a los santos? En alguna parte he leído que tenemos que adorar sólo a Dios y que los católicos nos atenemos a este principio afirmando que “veneramos” a María y a los santos. Pero yo no lo veo claro. G. M La Iglesia Católica, al menos doctrinalmente, no adora ni a María ni a los santos y ni se plantea la cuestión. A veces, desgraciadamente, se juega un poco con las palabras. De hecho, también decimos que honramos o veneramos a nuestros padres, reconociendo con ello que son un don de Dios. Pero no por eso los ponemos en el lugar de Dios. Cuando, en nombre de Dios, el ángel le dice a María: «Bendita tú entre todas las mujeres», ¿la está poniendo a la par de Dios o está reconociendo más bien el plan que Dios está llevando a cabo en ella? Entonces, ¿por qué no podemos hacer lo mismo nosotros cuando decimos: «Ave, María, llena eres de gracia»? Cuando María dice de sí misma: «El Omnipotente ha hecho grandes cosas en mí», ¿se pone acaso en el lugar de Dios o está glorificando más bien la obra de Dios? Reconocer esa obra significa por nuestra parte alabar a Dios por las grandes cosas que realiza en las criaturas humanas. O si no, cuando María les dice a los apóstoles en las bodas de Caná: «Haced lo que Él os diga», ¿acaso se pone en el lugar de Jesús o está remitiéndolos más bien a Él? En este sentido, ¿no podemos nosotros pedirle a María que nos ayude a ser fieles a las palabras de Jesús? Por todo esto, el Concilio Vaticano II afirma que María es el icono de la Iglesia, de lo que todos estamos llamados a vivir siendo fieles a Jesús y al Padre. Hay que reconocer que algunas devociones parecen, y lo son, un sustituto de la relación con Dios. Pero las auténticas no sólo no son sucedáneos de la fe, sino que llevan a redescubrirla en cuanto relación de confianza y amor con Dios, que es Padre.


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