logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                    




articulo

La fraternidad como desafío personal

Mar Sánchez

El verano pasado Mar Sánchez, de Murcia, decidió salir fuera a mejorar su inglés y mucho más. Ella misma lo cuenta.
Relaciones y fraternidad, dos palabras que me gustan y me motivan. Por eso decidí viajar a dos lugares este verano y practicar inglés. El primer destino: Mariápolis Luminosa (Nueva York), la pequeña ciudad piloto de los Focolares en Estados Unidos, donde tendría la posibilidad de crear relaciones en la diversidad con los demás. Y el segundo: la 2nd EoC Summer School de Madrid, un congreso sobre la Economía de Comunión con unos 50 jóvenes de 19 países, con sueños, proyectos y desafíos. Con los billetes ya comprados, la incertidumbre no desapareció hasta que llegué a Luminosa. Me habían surgido dudas: «He dejado atrás amigos, playa, familia...», pero pensé: «Para ganar en unas cosas, tienes que perder en otras». Y eso me dio la seguridad de que había tomado el camino correcto. Allí viví en una casa con 10 chicas de distintos países: Corea, Japón, EEUU, Puerto Rico, Canadá, Italia, España... Concluida mi experiencia de dos meses en Luminosa, me atrevo a decir que no sólo ha sido enriquecedora, sino mucho más: hemos construido espacios de fraternidad... ¿Cómo? Trabajando juntas, compartiendo culturas, estilos de vida y hábitos distintos. A pesar de las diferencias, siempre había algo que iba más allá de lo simple o banal: el amor recíproco y el acoger la cultura del otro como la tuya. Con un espíritu renovado y con bastante práctica ya en construir fraternidad, me inscribí en la 2nd EoC Summer School de Madrid. Tras haber compartido relaciones profundas con esas jóvenes, ahora quería aprender cómo llevar esa relación al interior de una empresa. Mi gran sorpresa fue conocer jóvenes con los que compartir la misma experiencia y proyectos. Y esto me recuerda la frase del actual presidente y director global de TBWA/Worldwide, Lee Clow: «Porque las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son quienes lo cambian». Estas palabras me han hecho pensar y reflexionar acerca de lo que estoy viviendo y de lo que quiero llegar a conseguir. He aprendido que se puede luchar y vivir por una fraternidad universal, ampliando fronteras, creyendo en el valor de la diversidad de ideales y culturas, siempre poniendo a las personas en primer lugar, sus necesidades y el bienestar social dentro y fuera de una empresa, con los amigos, compañeros o familia. Ahora tengo la certeza de que éste es el camino: buscar y encontrar esas relaciones poniendo el amor por encima de todas las dificultades. Ahí está el reto: vivir construyendo espacios de fraternidad. Mar Sánchez (Murcia)



  SÍGANOS EN LAS REDES SOCIALES
Política protección de datos
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2016 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
CONTACTO

DÓNDE ESTAMOS

facebook twitter instagram youtube
OTRAS REVISTAS
Ciutat Nuova
Unidad y Carismas