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articulo

Orar por la unidad

Jaqvier Rubio

«¿Qué exige el Señor de nosotros?», lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2013.
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se presenta este año con un texto del profeta Miqueas con el que es difícil no estar de acuerdo. Dice así: «¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? Me presentaré ante él con holocaustos, con novillos que tengan un año. ¿Agradarán al Señor miles de carneros? ¿Le complacerán diez mil ríos de aceite? ¿Le entregaré mi primogénito por mi delito, el fruto de mis entrañas por mi pecado? Se te ha hecho conocer lo que está bien, lo que el Señor exige de ti, ser mortal: tan sólo respetar el derecho, practicar con amor la misericordia y caminar humildemente con tu Dios» (Mi 6, 6-8). Nada de grandes y espectaculares ritos, sólo justicia, misericordia y humildad. ¿Sólo? Sorprende que el texto haya sido escrito hace miles de años. Por cierto, el párrafo está tomado de la Biblia Interconfesional, cuya traducción aceptan las principales Iglesias cristianas. Durante esta semana de oración (del 18 al 25 de enero en el hemisferio norte) tendrán lugar cientos de actos ecuménicos cuya motivación no es otra que seguir el ejemplo del mismo Jesús, que rogó al Padre para «que todos sean uno». Pero la inquietud ecuménica no se agota en esos días. De hecho, en otras latitudes la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra en otras fechas, y además existe un calendario de oraciones ecuménicas que le da la vuelta al globo, como si de una carrera de relevos se tratara. Empieza la primera semana del año con la oración de los cristianos de Egipto, Siria, Líbano, Jordania, Israel y Palestina, y termina en la última semana con la oración de los cristianos de Ghana y Nigeria. Los españoles, junto a portugueses, italianos y malteses, tomamos el relevo en la octava semana, del 17 al 23 de febrero. Ni que decir tiene que el ecumenismo es cada vez más relevante. Basta ver la cantidad de foros en los que se da un importante intercambio, sobre todo de experiencia de vida. Muchos de esos foros son ámbitos físicos, pero muchos otros se desarrollan en el ciberespacio, tal y como requieren los tiempos modernos. El Consejo Mundial de las Iglesias, que es la mayor expresión del Movimiento Ecuménico (349 Iglesias, denominaciones y comunidades eclesiales que representan a más de 560 millones de cristianos), ofrece en su página web una enorme cantidad de información sobre el tema1. De menor envergadura pero igualmente importante es el portal Catholic.net2, fundado en 1995, al que se sumó en 2000 la RIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina). En nuestro país, probablemente la iniciativa más temprana es la de las Misioneras de la Unidad3. Ellas mismas forman parte también del Foro Ecuménico Pentecostés4, compuesto por expresiones de las distintas Iglesias con implantación en España. Primero vida, luego teología Callan Slipper (1955), anglicano, natural de Brough en el noroeste de Inglaterra, asegura que su vocación se remonta a la adolescencia. Culto y refinado, se expresa con una elegancia que suaviza sus conceptos revolucionarios: «Necesitaba inventar mi propia religión, mi manera de entender la verdad». Un amigo lo invitó a conocer a los jóvenes del Movimiento de los Focolares y después sintetizó así sus ideas: yo existo; quiero estar contento como ellos; lo estoy cuando amo, como ellos. «Fue como un encuentro con el Espíritu», concluye. Tiempo más tarde, reflexionando sobre la presencia de Jesús en la comunidad, quedó aturdido: «Tenía muchos amigos, algunos confiaban en mí y me contaban sus problemas. Pero la unidad era algo más que amistad. La presencia de Jesús en medio era la verdad más verdadera, que contempla todas las verdades parciales. Entonces decidí estudiar historia de las religiones». En 1994 fue ordenado sacerdote. Pensó que su condición de sacerdote anglicano le obligaría a abandonar la comunidad del focolar. Cuando se lo comunicó con Chiara Lubich, ella le respondió que sería el primer sacerdote anglicano en un focolar. Desde 2003 participa en el centro de estudios del Movimiento. En cuanto al ecumenismo, Callan señala que hoy «se habla mucho de un invierno ecuménico, pero no es así. En todo caso, somos víctimas de nuestro propio éxito. Pienso en la afirmación del cardenal Walter Kasper de que lo que hay es un ecumenismo espiritual, y que eso es lo que se requiere ahora». Explica que «no hay que solucionar primero los problemas para poder hacer ecumenismo, sino emprender el camino contrario: primero el amor, luego el diálogo teológico». En este sentido, la aportación de los Focolares es «un rol mariano, muy especial. Se trata de establecer relaciones nuevas para que las comisiones funcionen no sólo en el diálogo teológico, sino en la vida de todos los días». Elementos comunes En el Foro Ecuménico Pentecostés los representantes de distintas Iglesias cristianas y organizaciones intereclesiales confiesan un Dios Trino y tratan de empapar su vida de la perfección de Jesucristo, fomentando el respeto, la cooperación y el testimonio de una vida de fe con proyección en el entorno. Con estos elementos comunes quieren ser testimonio ante el mundo. Tienen momentos de oración personal y comunitaria al Espíritu Santo, pidiendo ayuda para testimoniar juntos el Evangelio. También organizan mesas redondas para tratar iniciativas que transformen la sociedad mediante testimonios de vida y de fe, iluminando las realidades humanas con los valores del Evangelio. La fuente de inspiración y el programa de trabajo se basan en la Charta Oecumenica Europea (Estrasburgo, abril 2001) y su punto focal: «Que todos sean uno para que el mundo crea que Tú me enviaste» (Jn 17, 21). Se busca respeto, libertad y responsabilidad ante las diferencias, sin intentar convencer ni cambiarse unos a otros, pero sin perder de vista que se trata de un juego en el que la unidad tiene que resplandecer. La última vigilia tuvo lugar en mayo de 2012 en la parroquia católica de Ntra. Sra. de Guadalupe de Madrid. Participaron la Iglesia ortodoxa –griega, rumana y rusa–, la Iglesia Evangélica Española, la Iglesia Evangélica de habla alemana, la Iglesia Protestante, la Iglesia Carismática Pentecostal y la Iglesia Católica. La vigilia se abrió con una mesa redonda cuyos ponentes dimos nuestra aportación con experiencias de vida. Una joven de la parroquia que nos albergaba habló sobre cómo viven el amor fraterno en la comunidad. Otra fuerte experiencia versó sobre cómo vivir y ayudar a vivir los últimos momentos de nuestra existencia en la tierra. Las impresiones de los participantes subrayaban la famosa frase de Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos». Abelardo y Blanca Velasco


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