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La comunión como categoría estética

Javier Rubio

Hablamos con Ignacio Llamas, creador artístico, que junto a otros artistas se plantea introducir la comunión en el proceso creativo de sus obras.
Dedicarse a la creación artística, en el caso de Ignacio Llamas en los campos de la escultura y la fotografía, utilizando un lenguaje contemporáneo no deja de ser un reto en los tiempos que corren. Dice pertenecer, además, a un grupo de teóricos y artistas que tratan de comprender qué puede aportar la idea de “comunión” al arte. Su principal conclusión de momento es considerar la comunión como una categoría estética. –Explícame eso de “categoría estética”. –La comunión abarca todos los aspectos relacionados con el arte. En primer lugar, la relación entre los propios artistas. También entre el artista y el espectador, o con el crítico, el historiador, el galerista, el director de museo, etc. Pero la comunión no se limita a la relación entre personas; se da en el proceso creativo, que es la relación entre el artista y la obra, y se da en el proceso de percepción de la obra de arte, es decir, en la relación del visitante de una exposición con la propia obra. –¿Cómo sería en el caso de la relación entre el artista y su obra? –Para mí personalmente ha supuesto convertir mi actividad artística y profesional en un laboratorio donde experimentar qué sucede cuando introduzco la comunión como una herramienta más del procedo creativo, como un método de trabajo y un modo de relación con otros artistas y con otros profesionales del arte. En este sentido, una de las experiencias más bonitas y constructivas que estoy realizando es no dar por terminada una obra, y por lo tanto no mostrarla al público en exposiciones o ferias de arte, sin que antes haya sido cribada por una profunda experiencia de comunión. –Supongo que debe de ser un proceso complejo… –En realidad es sencillo: uno o varios miembros del grupo vienen al estudio, les enseño la obra y después establecemos un diálogo; primero con la obra, para ver lo que le comunica a cada uno, y después entre nosotros. En este diálogo se ponen de relieve los aciertos y los errores de cada uno de los trabajos. Pero esta experiencia sólo es posible si en cada uno se da una actitud de escucha y de diálogo, si está dispuesto a donar su idea con desapego y si es capaz de acoger la idea del otro. Es sencillo en su forma, pero no lo es tanto en su fondo. Como artista, es una experiencia difícil, pues cuando vienen a ver la obra, para mí es una obra terminada en la que he dado el 100% de mis capacidades. Implica salir de mi individualismo y fiarme plenamente de que el otro hace un vacío profundo para entender la obra y que el juicio crítico que emite lo hace como donación. –¿Tienes en mente en este momento algún ejemplo? –Un día vinieron al estudio y me dijeron que una de las piezas que les enseñé no estaba bien resuelta. Yo no veía claro que fuera cierto. Días después, fiándome plenamente de la comunión construida, decidí modificar la pieza, lo que supuso varias semanas de trabajo. Al final, la obra resultó mucho más interesante que al principio. Cuando la experiencia se hace a fondo, la crítica que cada uno plantea deja de ser fruto de su propia formación y su bagaje cultural y se convierte en inspiración para mí. Es como un pequeño milagro: la inspiración artística, que es algo personal, pasa por el corazón, la mente y la boca de cada uno de los que participan. Cada vez que sucede esto, asisto perplejo a la potencia de la comunión, que es capaz de trasformar todas las relaciones vinculadas al mundo del arte, incluso la más íntima y profunda, que es la relación entre el artista y su inspiración. –Si lo he entendido bien, sales enriquecido... –Mi experiencia es que la comunión me exige un esfuerzo inicial, pero me da mucho más: la obra mejora, se potencian mis talentos y me ayuda a vivir mi vocación de artista y la responsabilidad social que ella implica. –¿Podrías explicarme las obras que ilustran esta entrevista? –Estas imágenes son algunas de las obras en que utilizo los espacios arquitectónicos como metáfora del interior del ser humano; espacios en los que la presencia de la luz alude al Absoluto. Lo que propongo al espectador que las ve es un viaje interior. Es decir, que por un periodo de tiempo, el que tarda en recorrer la exposición, silencie los ruidos externos y se adentre en su propio interior para descubrir las semillas de trascendencia que todo ser humano lleva dentro. –Pero a veces lo que uno descubre dentro de sí mismo no es precisamente bello… –Sí; con el tiempo me he dado cuenta de que no todo es luminoso cuando uno mira dentro de sí. Cada uno encuentra realidades negativas, miedos, angustias, frustraciones, límites. Esto me ha llevado a poner en esos espacios vacíos, limpios y luminosos, algunos elementos que disturban o ensucian. Son nuestras propias miserias. Pero esos objetos que podrían estorbar acaban embelleciendo la obra. Con ello lo que propongo es aceptarnos tal cual somos, con nuestras luces y nuestras sombras y positivar toda esta parte oscura; hacer que la luz ilumine también esos rincones y constatar que esta experiencia nos construye como personas. Ignacio Llamas (Toledo, 1970) es licenciado en Bellas Artes por la UCM y completó su formación con artistas como Luís Gordillo, Musuo Miura, Jaime Lorente o Gerardo Aparicio. Su primera exposición individual es de principios de los 90. Desde entonces es asiduo en galerías, museos y centros de arte. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en España, Portugal, Italia, Alemania, EE.UU. y Argentina, y participado en ferias de arte contemporáneo nacionales e internacionales. Su obra se ha podido ver en el Museo Patio Herreriano, Museo de Arte Contemporáneo Unión FENOSA o Fundación Caixa Galicia y en ferias como ARCO, TIAF, ArteBA o Art Brussels. A mediados del 2002 su obra adquiere volumen, situándose a caballo entre la escultura, la instalación y el objeto artístico. Cabe destacar una alta carga poética que profundiza en la interioridad del ser humano y su vinculación con la trascendencia. Tras un largo periodo acercándose a la fotografía, surgen en 2009 sus primeras piezas fotográficas, que mantienen el espíritu evocador y místico de la obra en volumen. Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas. Página web personal: www.ignaciollamas.com


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