Revista Ciudad Nueva · Nº 453, Mayo de 2008

Niños: Juegos sexuales infantiles/2

Lourdes Illán 01/05/2008

La vez anterior empezamos a hablar de los juegos sexuales infantiles, encuadrándolos en el contexto de la curiosidad y el sentido lúdico propios de la pripera infancia. Seguimos con el tema.

Como decíamos, es conveniente reducir el tiempo que los niños pasan juntos con la puerta cerrada. Si estos juegos se realizan con un amiguito, hay que comentárselo a los padres del otro niño, para que sigan las mismas pautas cuando jueguen en su casa: que jueguen en estancias comunes, vestidos y sin cerrar las puertas. No hay que buscar culpables ni intentar averiguar quien empezó; simplemente comentar lo que uno ha visto, señalando que es algo normal, que no es perjudicial, pero que no hay que potenciar.

Algunos padres se preocupan de forma especial cuando descubren que estos juegos se dan entre hermanos con una corta diferencia de edad entre sí. Hay que seguir esforzándose para verlo desde la perspectiva del niño: el hermano es un compañero de juego, de todos los juegos, también de éstos. Y no poner etiquetas de conductas incestuosas u homosexuales si se trata de niños del mismo sexo. No tienen que ver nada con la futura orientación sexual del niño. Hay que tratarlos de la misma manera que he comentado anteriormente y, en este caso, suprimir situaciones en las que están juntos sin supervisión, como el baño, o dormir la siesta en la misma cama.

Además aquí es conveniente seguir introduciendo la educación de la intimidad, haciéndo especial hincapié en que hay partes que son muy bonitas, como el resto del cuerpo, pero que son íntimas y que no se deben ir enseñando o dejando que cualquiera las toque.

¿Cuándo nos deben preocupar los juegos sexuales infantiles que se dan entre los niños de 3 a 7 años?

- Cuando la diferencia de edad entre uno y otro es superior a 3 años, o uno de los dos ocupa una situación de poder con respecto al otro.

- Si los niños experimentan algún cambio conductual y se muestran retraídos, temerosos, enfadados o agresivos y su curiosidad sexual se convierte en algo que desborda las preguntas “típicas” de esta edad.

- Si las actividades en los juegos han ido más allá de quitarse la ropa, enseñar, mirar o tocar. Es decir, realizan comportamientos sexuales dolorosos o imitan conductas sexuales de adultos: acto sexual oral, anal o vaginal; penetración con los dedos o con objetos.

- Si ya se ha comentado con los padres, ya se han tomado medidas y el juego continúa.

- Si estos juegos se dan entre niños que superan los 6 o 7 años, o participa algún niño que supera esta edad con niños pequeños.

Si alguna de todas estas cosas ocurre, tenemos que preguntarnos por las causas que llevan al niño a comportarse así, o si ha visto algo poco adecuado para su edad. Dicho sea de paso, los televisores y los ordenadores en los dormitorios son muy peligrosos. Hay que ver si tiene a su alcance revistas, vídeos, canales de TV por cable.

En el peor de los casos, también nos tenemos que plantear que el niño haya sido o esté siendo víctima de abusos sexuales.


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