Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
Editorial
Ciudad Nueva
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestra
revista
libro
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
logoBusqueda avanzada por uno o más campos










                 

¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
logoSu bolsa de la compra


  •        - 0 euros


  • El total de productos adquiridos es de 0 euros


                       


    tratados
    Precio: 39.00



    San Zenón ocupa el octavo lugar entre los obispos de Verona, según tradición de esta Iglesia. La época de su pontificado cabe situarla entre los años 360 y 380 aproximadamente. También según tradición de la misma Iglesia, san Zenón procedía de África, razón por la cual en la Basílica a él dedicada se le representa como un hombre de raza negra.

    La fuente principal para conocer a este Santo Padre está en sus propios sermones, redactados con fuerza y elegancia –según expresión de Newman–. En ellos se revela la fuerte personalidad y el carácter apasionado de un verdadero pastor, preocupado por alimentar a sus fieles con la auténtica doctrina de Cristo. Especialmente emotivas son sus palabras cuando que se dirige a los neófitos.


    Esos mismos sermones ponen de manifiesto que su autor era hombre culto, conocedor de los escritores eclesiásticos, sobre todo latinos (Tertuliano, Cipriano, Lactancio, Hilario, Gregorio de Elvira), y familiarizado con los clásicos paganos (Virgilio, Horacio, Ovidio, Cicerón, Séneca, Apuleyo); sus conocimientos, por lo demás, –sin olvidar la filosofía– se extendían también a otros ámbitos muy diversos.


    El sermonario zenoniano lo componen 94 tractatus (u homilías), testimonio vivo de la actividad pastoral de un obispo extraordinario. Se advierte en ellos una especial preocupación por explicar al pueblo pasajes del Antiguo Testamento –preocupación que comparten también otros obispos del siglo iv, como san Ambrosio y san Gregorio de Elvira–. La convergencia en Cristo de toda la Escritura, Antiguo y Nuevo Testamento, preside siempre la hermenéutica zenoniana. Los Testamentos son dos –dice–, pero uno solo el testador. El testador es Cristo, a quien aplica las figuras del pez, de cuya boca han salido dos denarios, esto es, los dos Testamentos; del padre de familia, que saca de sus tesoros cosas nuevas y antiguas; de la pluma de escribano, que ha sido cortada y tiene dos vértices en su punta con los que dibuja un sola letra, un solo Cristo, Hijo de Dios… los cuales no pueden ser útiles uno sin el otro, porque, así como el nuevo [Testamento] da fe del antiguo, del mismo modo el antiguo ofrece testimonio del nuevo, como está escrito: Una sola vez ha hablado el Señor y estas dos cosas hemos oído (Sal 61, 12).


    A la riqueza doctrinal que ofrecen los tratados de Zenón, tanto en el ámbito dogmático como en el de la teología moral, añádase la singular importancia que adquieren los sacramentos de la iniciación cristiana. El bautismo es tema central en estos sermones, en los que aflora con abundancia la doctrina de san Pablo:


    «Porque vuestro hombre viejo (Col 3, 9) ha sido felizmente condenado, para ser absuelto, habiendo sido sepultado en el agua de un mar sagrado, de modo que, vivificado en el nido del sepulcro, disfrutara de los derechos de la resurrección».


    Y, junto al bautismo, la eucaristía:


    «…después de que vuestras almas nacieran a la esperanza de la inmortalidad por el lavacro de vida de la blanca fuente, de la que, quienes erais de diversa edad y de diversa nación, salisteis de inmediato como auténticos hermanos, como niños engendrados al mismo tiempo, a vosotros os exhorto a celebrar la fiesta de un nacimiento tan grande con un gozoso convite…, con una comida celeste, pura, saludable y eterna; recibidla con hambre para que podáis estar siempre saciados y ser felices.

     

    »El padre de familia [Dios Padre] os da de su mesa el pan y el precioso vino de sus frutos».




    FICHA TÉCNICA

    Preparado por: Pascual Torró, Joaquín

    Publicado por: Editorial Ciudad Nueva

    Edición: 14/09/2016

    Primera edición: 14/09/2016

    ISBN: 978-84-9715-359-1

    Páginas: 488

    Formato: 15x23,5. Edic. bilingüe

    Peso: 780 gr.

    Sobre el autor


    Zenón de Verona Zenón de Verona

    San Zenón ocupa el octavo lugar entre los obispos de Verona, según tradición de esta Iglesia. La época de su pontificado cabe situarla entre los años 360 y 380 aproximadamente. También según tradición de la misma Iglesia, san Zenón procedía de África, razón por la cual en la Basílica a él dedicada se le representa como un hombre de raza negra.

    La fuente principal para conocer a este Santo Padre está en sus propios sermones, redactados con fuerza y elegancia –según expresión de Newman–. En ellos se revela la fuerte personalidad y el carácter apasionado de un verdadero pastor, preocupado por alimentar a sus fieles con la auténtica doctrina de Cristo. Especialmente emotivas son sus palabras cuando que se dirige a los neófitos.

     

    Esos mismos sermones ponen de manifiesto que su autor era hombre culto, conocedor de los escritores eclesiásticos, sobre todo latinos (Tertuliano, Cipriano, Lactancio, Hilario, Gregorio de Elvira), y familiarizado con los clásicos paganos (Virgilio, Horacio, Ovidio, Cicerón, Séneca, Apuleyo); sus conocimientos, por lo demás, –sin olvidar la filosofía– se extendían también a otros ámbitos muy diversos.


    Obras del autor



    Editorial Ciudad Nueva
    C/ José Picón, 28
    28028 Madrid (España)
    info@ciudadnueva.es

    Aviso legal
    Mapa de la Web
    Política de cookies
    Condiciones de compra y devolución
    @2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados

    facebook