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Enero - 2008


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Jesús no se casó, luego...

Pascual Foresi


Celibato y virginidad/3 Sigamos profundizando en el significado de la donación a Dios según el Nuevo Testamento y analizando las distintas tipologías de eunucos enunciadas por Mateo.

En el capítulo anterior analizamos el texto de Mateo sobre el celibato. Nos planteamos una “pregunta provocativa” sobre las fuentes que había utilizado y veíamos el posible “origen de la frase” puesta en boca de Jesús. Seguimos ahondando en ese texto. c) Los tres tipos de eunucos del versículo 12. Eunuco viene del griego euné echo, que significa: tengo cama, estoy junto a la cama, etc., e indica al hombre privado de sus órganos reproductores, ya sea por motivos sagrados o por motivos profanos. Los eunucos eran los guardianes de los harenes, pero en el mundo oriental adquirieron una función de superintendentes o consejeros con funciones de gobierno, y la palabra misma llegó a perder su significado original. En la historia de José se habla de Putifar, un eunuco de la corte egipcia que estaba casado (cf. Gn 39). Los eunucos en Israel se llamaban sarim, que deriva del acadio sa-resi: el que está a la cabeza. El Deuteronomio prohibía la castración y no admitía a los eunucos como miembros del pueblo de Israel: (Dt, 23, 2). Pirot-Clamer comenta: . No era considerado un hombre en sentido pleno, y por lo tanto no podía participar en la asamblea de los hombres por excelencia: ¡el pueblo de Yahveh! Estas prescripciones tan rígidas, que de alguna forma también afectan a los animales (cf. Lv 22, 24), serán superadas por el profeta Isaías, el cual anuncia que en el reino futuro los extranjeros y los eunucos gozarán de plena ciudadanía en la casa del Padre: «No diga el eunuco: “Soy un árbol seco”. Pues así dice Yahveh: “Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza, yo he de darles en mi casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado”» (Is 56, 3-5). Los reyes judíos solían tener eunucos. En tiempos de Jesús, según el testimonio de Flavio Josefo, en la corte de Herodes el Grande había un eunuco encargado de la educación de los hijos del rey. Pero la sensibilidad popular y los escritores antiguos hablan con desprecio a los eunucos, exceptuando a los dignatarios de la corte: gordos, fofos, marchitos, con rasgos femeninos y crueles. Tampoco en los textos rabínicos faltan descripciones análogas. Tras esta premisa, veamos qué dicen los exegetas sobre los tres tipos de eunucos que menciona Jesús. Con respecto a , no hay problemas: son eunucos en sentido real. Luego sigue: . Las interpretaciones son dos: o alude a hombres castrados físicamente, o a los que se han hecho eunucos pero sin una verdadera castración. Esta categoría comprendería a aquellos que decidían no casarse por razones humanas, como los esenios. Respecto al tercer tipo: , si se entiende desde un punto de vista físico, resulta sorprendente. A lo largo de la historia de la Iglesia hubo quien lo entendió así. Por ejemplo, Orígenes, de joven, entendió que había que castrarse realmente por el reino de los cielos. Esta interpretación hoy sólo la mantiene Schmidt en el Gran Léxico de Rudolf Kittel. Bajo la voz Basileia, dice: , como si dijera: 1. Pero esta interpretación nunca ha sido admitida por la Iglesia, que desde los primeros siglos negó el sacerdocio a quienes se castraban. Como primera conclusión, considero que la opinión avalada por el consenso de los exegetas es la más válida: Cristo indica un nuevo tipo de eunuco por el reino de los cielos. Luego examinaremos mejor el significado de esta frase. Y otro sentido que se desprende del versículo 12 es que ser eunuco no implica de por sí una renuncia al matrimonio, sino la incapacidad existencial, o física, o espiritual, o moral, de vivir como esposo. El sentido radical que entiende Jesús es precisamente ése: el Reino ha generado hombres existencialmente incapaces de casarse2. d) Formulación de la frase. Puesto que, según los grandes exegetas, la frase fue pronunciada por Jesús, surge el problema del cuándo, el cómo, el porqué y el ambiente vital original. No hay un motivo claro para afirmar que Jesús no pronunció la frase como parte de su revelación sobre el matrimonio. La Tradición la debe de haber transmitido de forma unitaria y después Mateo la recogió de esa forma en su Evangelio. Aun así, la ausencia del fragmento sobre los eunucos en el texto de Marcos, además de la redacción del versículo 10 () con el fin de crear un vínculo entre los versículos del matrimonio y los del celibato, lleva a los estudiosos a rechazar la posibilidad de que ambas partes estuviesen relacionadas desde el principio. Tal y como afirma Jacques Dupont, 3. Si sacamos la frase sobre los eunucos del contexto en que la pone Mateo, resulta aún más necesario cuestionarse sobre cuándo y dónde fue pronunciada. Matura enumera varias opiniones: se trata de una enseñanza de Jesús sobre la renuncia en general; se trata de una regla que autoriza a admitir a los eunucos en la comunidad cristiana; representa los obstáculos que supone el matrimonio en la búsqueda del reino de Dios. Pero la teoría más respaldada hoy, aun tratándose de una conjetura, es la de Blinzler, resumida así por Matura: «Sabemos que Jesús fue acusado de ser un comilón y un borracho (Lc 7, 34). Si Jesús no se casó, lo cual es cierto, sería raro que sus adversarios no pusieran en evidencia de forma malévola dicho estado (...) Precisamente el mote injurioso de eunuco era un insulto que algunas voces hostiles lanzaron contra Jesús y tal vez contra los discípulos que no estaban casados. Jesús debió retomar dicha palabra en una especie de proverbio con el que respondió para justificar el comportamiento ridiculizado: “Es verdad, hay eunucos que lo son por impotencia natural, otros lo son por intervención humana..., pero hay otros que son incapaces de casarse por el reino de los cielos, ya que tienen tal conciencia de su valor y de su venida inminente, que dirigen su atención y su interés hacia otra parte. Pero no todos pueden comprender ese extraño comportamiento”, sobre todo los adversarios de Jesús». Luego, en el origen de la frase debió de haber una defensa propia que implica una valoración positiva del celibato y revela cuál es el motivo: la experiencia del reino de los cielos. La venida del Reino es lo que suscita el celibato. e) La afirmación de Jesús en la comunidad cristiana. La Iglesia primitiva heredó estas palabras del Señor, las conservó y las transmitió con gran veneración. Pero como el polémico significado inicial que tenían sólo podía quedar como hecho histórico, lo que acabó poniéndose de relieve fue su contenido espiritual. No sabemos cuál es exactamente el ambiente de donde procede el Evangelio de Mateo. Los estudiosos modernos señalan Siria (ver “Mateo”, en el Diccionario del Nuevo Testamento, de Leon Xavier Dufour, Ed. Desclee de Brouwer, 2002). Por distintos motivos, algunos escritores eclesiásticos, incluso de poco relieve, han hablado desde la antigüedad de que Mateo estuvo en Siria. Pero el motivo por el que los exegetas se decantan hoy por esa opinión es que, en los primeros años de la Iglesia, la capital de Siria, Antioquía, fue el punto de encuentro entre cristianismo judío y paganismo helenista. Y esto concuerda con el carácter del Evangelio de Mateo, típicamente judío pero abierto a la universalidad cristiana. Hay que recordar que en el capítulo 4, versículo 24 de Mateo se dice: , singular afirmación que los intérpretes explican como una alusión a los alrededores de Galilea. Pero a decir verdad, en todo el Nuevo Testamento, cuando se dice Siria se entiende la provincia romana de Siria. Esto refuerza la idea de que Siria es la cuna del Evangelio de Mateo, lo que podría dar un significado especial a la frase sobre los eunucos, pues se sabe que en Siria se originó un movimiento rigorista, los “Hijos del Pacto”, que administraba el bautismo sólo a los célibes. El evangelista habría conservado la frase (Mt 19, 12) con un sentido espiritual restrictivo: presuponiendo que la llamada es sólo para algunos, así excluye el rigorismo excesivo. f) Las palabras originales. Si ahora quisiéramos reconstruir las palabras que pronunció Jesús, atendiendo tanto a los exegetas católicos como a los no católicos, veremos que el versículo 10 (tal es la condición del hombre…) es un añadido de Mateo, tal como demostramos arriba. En cuanto al versículo 11: (recuerdo que el texto griego dice: ), se considera que la primera parte, es original de Jesús, aunque habría que situarla tras el versículo sobre los eunucos. En cambio, el versículo 11b: , se considera añadido por Mateo, al igual que el del versículo 12; de hecho aparece frecuentemente en las expresiones de los Evangelios sinópticos y no tiene el tono arcaico del texto original. En conclusión, las palabras originales deben de haber sido: . g) Significado general del texto. Tras la hipotética reconstrucción de la frase de Mateo, intentemos ahora entender su significado fundamental tal como ha quedado hoy en el canon bíblico. Lo primero que hay que decir es que las distintas interpretaciones se reducen básicamente a dos: 1) la frase presenta el celibato; 2) la frase se refiere a los esposos separados, de los que Mateo ha hablado antes, y que son llamados eunucos ya que no tenían permiso para volver a casarse. La primera hipótesis la defienden casi la totalidad de los exegetas, aunque con variaciones. Esta interpretación se articula así: tras la declaración sobre el matrimonio monogámico (Mt 19, 4-6), y respondiendo a la objeción de los fariseos sobre el divorcio autorizado por Moisés (v. 7), Jesús da una regla de conducta que excluye tanto el repudio como un nuevo matrimonio, excepto en el caso de concubinato (v. 9). A continuación, el versículo 10: tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse, prolonga la enseñanza sobre el matrimonio según lo ve Jesús. Las palabras de los apóstoles, , podrían parecer triviales, como si fuesen unos libertinos. Pero no es así; es una constatación cierta pero amarga: no trae cuenta casarse. Según la interpretación de Lagrange y Schmid sobre este pasaje de Mateo, Jesús relaciona el (v. 11) con lo que viene después: los eunucos por el reino de los cielos. Sólo de esta forma se salva el concepto positivo del matrimonio. De hecho, si las palabras de Jesús: se refirieran al de los discípulos, tendríamos un significado negativo del matrimonio. El fragmento concluye con la triple categoría de eunucos y con la invitación a hacer un esfuerzo espiritual de inteligencia cristiana (v. 12): . Según esta interpretación, parece clara la posibilidad del celibato, con una invitación implícita a practicarlo. Y si comparamos esta interpretación con la conclusión de la crítica que hemos hecho hasta ahora, encontramos algún matiz más que no altera su significado fundamental. En boca de Jesús, el celibato se refería sin duda a él mismo; y el texto de Mateo hace referencia a Jesús y a los miembros de la comunidad que se habían formado tras la resurrección. En su primitiva acepción, el v. 11: tenía un significado de tristeza, mientras que ha adquirido un significado teológico nuevo que parece abrirse a la esperanza si se tiene en cuenta el resto del versículo: . Una segunda interpretación dice que la frase hace referencia a los esposos separados. Para entenderla, es necesario resaltar que los exegetas que la sostienen dan al v. 9 de Mateo: , un significado muy preciso, ya que defienden que se refiere a la separación. Tal como he dicho, la separación no existía en Israel, sino que fue instituida por Jesús en esa circunstancia. Puesto que (cf. J. Dupont, op. cit., p. 220). A estos autores se les podría objetar que se basan en la hipótesis de la separación, mientras que casi la totalidad de los exegetas piensa de otra forma: o la cláusula del versículo 9 es un añadido tardío de valor local, puesto que no aparece en los textos paralelos del Nuevo Testamento, o, si la dijo Jesús, significaría: a) “incluso en caso de concubinato” y no “excepto en caso de concubinato”; b) “excepto en caso de incesto legal”; c) se trataría de un verdadero divorcio, tal como lo entienden las Iglesias protestantes. Concluyendo, la interpretación del celibato no sólo es probable, sino segura. No es casual el hecho de que haya sido respaldada durante siglos. (Continuará) 1) K. L. Schmidt, “Basileia 3, C”; Grande Lessico del Nuovo Testamento, vol. II, edición italiana, Brescia 1966. 2) Cf. J. Blinzler, Eisin eunouchoi, en ZNW, 48 (1957). 3) J. Dupont, Mariage et divorce dans l’évangile, Bruges


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