Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
logorevista

Usuario
Contraseña   
Recordar contraseña
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestros
libros
libro

Mirador
Noviembre - 2010


EN ESTE NÚMERO


Suscríbase si quiere tener acceso a la descarga de los pdf de todos los artículos.
Regístrese para poder descargarse dos artículos del número actual y tres de números anteriores al mes.

Clara Badano, santidad en los tiempos de internet

Mariagrazia Baroni y Maddalena Maltese


Las razones para una beatificación según algunos observadores de la cultura contemporánea.

Cuando se habla de santos, uno piensa en velas y estatuas. La devoción de algunas personas viaja en paralelo con el escepticismo y la indiferencia de muchas otras, pues parecería que hoy la santidad tiene bien poco que decir. Este caso al menos es distinto: páginas web, vídeos en YouTube, musicales... Tiene su perfil en Facebook y en su tumba hallas peluches y muchos mensajes. Clara Badano podría ser esa compañera de clase, ese simpaticote del grupo o esa amiga del alma que un día la vida nos arrancó trágicamente. Con todo, hay algo extraordinario en ella que le ha hecho «subir a los altares», como se suele decir. De esta chica de 18 años que suspendió un curso, a la que le apasionaba el tenis, que vivió los sueños de la adolescencia y murió de cáncer, ya se han escrito libros, blogs, se ha hecho un documental y dentro de poco saldrá una película. El 25 de septiembre unas catorce mil personas se congregaron en Roma para asistir a los actos de su beatificación, y quién sabe cuántas más lo siguieron por internet. Dejando a un lado el estilo hagiográfico y las definiciones de manual, veamos cuáles son las razones para beatificar a una persona según algunos observadores de la cultura contemporánea. «La santidad parte de la superación del concepto antiguo de lo sagrado, donde Dios está presente, pero lejos del hombre. En el judaísmo y sobre todo en el cristianismo Dios, el Santo, es alguien infinitamente bueno que se ocupa de su pueblo e interviene en su historia». Son palabras de Antonio M. Baggio, filósofo y profesor del Instituto Universitario Sophia, que no duda de que la santidad también concierne al no creyente. «Sobre todo cuando es sinónimo de justicia. En profetas como Amós y Oseas, el santo es alguien que construye y tiene misericordia. Jesús, por su parte, es revolucionario, porque presenta una santidad que no es para unos pocos, sino para todos. De modo que esa actitud justa y misericordiosa es algo que cualquier ser humano puede llevar a la práctica, lo cual se adapta muy bien a la modernidad, que quiere actuar dentro de la historia». Pero hay más: «También en la Iglesia –añade Baggio–, en la época moderna florecen ejemplos de santidad social, algunos de los cuales llegan al martirio. Es una santidad que se desenvuelve en la fábrica, en la política, en los sindicatos. Como ejemplo, ahí está la propuesta de beatificación de Schuman, de De Gasperi o de Igino Giordani. La santidad de la joven Clara Badano impresiona porque no es sólo individual, sino que ha madurado en el seno de una comunidad que la ayuda y a la que ella, a su vez, permite experimentar comunión con Dios. Y esto gracias al carisma de Chiara Lubich, que lleva a vivir la santidad como comunión». Y concluye Baggio: «Ejemplos de santidad social son también Martin Luther King o Angelo Vassallo, ambos asesinados por la acción que desarrollaban en función del bien común. Esta santidad no siempre tiene una etiqueta religiosa, pues la interioridad del hombre es misteriosa y su capacidad de donación y de “hacer milagros” empiezan con poco y nunca se sabe adónde va a llegar. En el mundo moderno la perfección no es por uno mismo, sino por los demás». María Amata Caló, realizadora televisiva, ha dirigido un documental sobre la joven de Sassello: «Un espléndido designio». «Pensaba que iba a contar una historia del pasado; sin embargo, haciendo una búsqueda en Google me encontré con un montón de jóvenes que se dirigían a Chiara Luce para pedirle una curación, tanto humana como espiritual. Fue una sorpresa que me descolocó». No fue fácil realizar el documental, porque el material era escaso, las fotos de mala calidad y encima no había hechos heroicos. Era una vida demasiado normal. «Pero no quise hacer una ficción. He dejado que hablen ella y los testigos vivos, que son muchos y muy distintos: sus padres, sus amigos, los médicos y los que han venido luego, que nunca la vieron pero dicen que la conocen y el encontrarse con ella les ha cambiado la vida. Para las tomas opté por la sección de oncología pediátrica, y ahí es difícil no hacerse determinadas preguntas, o te imaginas a ti misma en esas historias de dolor que tienen lugar allí día a día». Concluye María Amata: «Sí, ella supo darle un sentido al sufrimiento, a la vida. Una muchacha frágil y consumida por una enfermedad, pero que trató de descubrir detrás de todo ello un espléndido designio. Sin duda eso te cambia la perspectiva que tienes de la vida. Incluso los actores de doblaje, acostumbrados a las emociones, tenían lágrimas en los ojos». «Creo que Chiara Luce es un buen prototipo de la santidad “moderna”. Su historia, incluso antes de la enfermedad, demuestra que una persona absolutamente normal puede llegar a vivir una vida tan extraordinaria que se torna extraordinaria ella misma», dice Franz Coriasco, autor “agnóstico” del libro "Chiara Luce" vista de tejas abajo, la última biografía publicada sobre Clara Badano. «Resulta fascinante por muchas razones: su sencillez, su levedad y al mismo tiempo por la coherencia y la determinación con que supo darle espesor a sus actos. Su forma de afrontar la vida era lo opuesto a la retórica y a la palabrería. Su amor a Dios y al prójimo constaba de pocas palabras y muchos gestos, prácticamente lo contrario de todo lo que cualquiera de nosotros se ve obligado a tragarse todos los días por la tele o de los autoproclamados maestros del pensamiento». «Después del Evangelio, los santos son el único mensaje cristiano que de verdad “llega”. Sólo que los cristianos no sabemos hablar de ellos. Al hacerlo, caemos en el moralismo, y el mundo bosteza», dice Luigi Accattoli, vaticanista del Corriere della Sera, que no muestra mucha ternura con sus colegas. «Los responsables de los medios de comunicación consideran que el cristianismo es aburrido, mientras que, cuando es verdadero, inflama. Se trata de un prejuicio laicista y de pereza cultural. Los medios sí que son aburridos». Y añade: «Los hombres y la mujeres de hoy tienen una gran necesidad de los golpes en el estómago que saben dar los santos. El don que recibió Chiara Luce para mirar a la cara a la “hermana muerte” podría resultar arrollador si se le propone a una generación que juega con la muerte inconscientemente». Concluye Accattoli: «Esa recomendación que le hizo a su madre para que tuviera “cuidado con papá” el día del funeral, su funeral, “porque si empieza a llorar, hará ruido y molestará”, es de un realismo práctico sorprendente y a la vez demuestra un sentido del humor memorable. Cada vez que lo cuento, el auditorio estalla en aplausos». UNA PERSONA REALIZADA Entrevista a María Emmaus Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares –Chiara Luce es la primera joven de los Focolares que ha sido proclamada beata. ¿Qué significa esta beatificación? –Jesús mismo dice en el Evangelio que no hay que poner la luz debajo del celemín, sino que ha de iluminar a todos los que están en casa, para que los hombres, al ver las obras buenas, den gloria al Padre que está en los Cielos (cf. Mt 5, 13-16). Esto es lo que ha sucedido con la beatificación de Chiara Luce. ¿Cuantos jóvenes han dado rienda suelta a su imaginación para comunicar a sus coetáneos lo extraordinario dentro de la normalidad de la vida de esta chica de su edad, con canciones, con fragmentos teatrales, ¡con un musical! Y no hablemos de la difusión que ha tenido en Facebook, YouTube y Twitter. El número de personas que ha participado en los actos de la beatificación ha superado todas las previsiones. Estos son “signos” que nos hablan de lo mucho que los jóvenes, y no sólo, buscan puntos de referencia, modelos creíbles. Este evento, por otro lado, nos llena el corazón de alegría, porque es una confirmación por parte de la Iglesia católica de que vivir la espiritualidad de la unidad puede conducir a la santidad. –¿Por qué un proceso de beatificación para Chiara Luce y no para otras muchas personas que han vivido el carisma de Chiara Lubich hasta el final? ¿Han sido menos perfectas? –¡Quién sabe cuánta gente de toda edad y condición vive el cristianismo en grado heroico y en los frentes más difíciles! Sólo Dios lo sabe. Chiara Lubich seguía con un amor especial a los que se acercaban a la meta. No era raro que después de que “se marcharan”, ella exclamase: «¡Éste es un cristiano realizado!» Y consideraba importante que se escribiera la semblanza de cada uno de ellos, para que su experiencia nos ayude a todos a vivir el Evangelio con autenticidad. Ninguno de nosotros, empezando por Chiara Lubich, ha pensado nunca promover causas de beatificación. La iniciativa la ha tenido casi siempre el obispo de la diócesis donde había fallecido esa persona. Nunca nos hemos planteado por qué uno sí y otro no. Lo que importa es responder con generosidad al amor personal que Dios tiene por nosotros. –Santidad es sinónimo de perfección, una categoría que distingue y separa... –¿Acaso no dijo Jesús: «Sed perfectos, como es perfecto vuestro Padre, que está en el Cielo»? Tender a la perfección es una voluntad de Dios bien precisa para todos los cristianos, como subrayó el Concilio Vaticano II. Pero es cierto que en el pasado se crearon categorías y distinciones. «Parecía que la santidad estaba reservada sólo para las monjas, los religiosos y los sacerdotes, mientras que a los casados les esperaba otra suerte», decía Igino Giordani, una figura relevante de la cultura italiana del siglo XX. ¡Cuánto sufrió por esto! Con ironía hablaba de cristianos de serie A, los sacerdotes y religiosos, llamados a un «estado de perfección», y cristianos de serie B, los laicos, que vivían en un «estado de imperfección». El gran descubrimiento de Chiara Lubich desde un principio fue que la voluntad de Dios era el pasaporte hacia la santidad para todos, obrero o estudiante, diputado o ama de casa. Giordani, tras su primer encuentro con Chiara Lubich en el Parlamento, expresó así su sorpresa: «Ponía la santidad al alcance de todos; quitaba las barreras que separaban al mundo laical de la vida mística. Sacaba a la calle los tesoros de un castillo al que pocos tenían acceso». –¿La santidad no es un concepto anticuado y superado en nuestros tiempos? –Lo que no le interesa a mucha gente es esa santidad que se relaciona con los fenómenos extraordinarios que experimentaron muchos santos a lo largo de los siglos, como éxtasis, milagros, etc. Es una imagen distante de la vida de la gente de hoy. Pero la Palabra de Dios sigue interpelándonos: «Sed santos, porque Dios es santo», «Es voluntad de Dios vuestra santificación», etc. En estos tiempos nuestros se abren nuevos caminos: santidad colectiva, santidad del pueblo. Significa amar al otro como a ti mismo, y si tiendes a la santidad, debes desearla también para los demás. De esto habló Pablo VI, como nos recuerda Chiara Lubich: «En estos tiempos el episodio aislado debe volverse costumbre; el santo extraordinario cede el puesto en cierto modo a la santidad del pueblo, al pueblo de Dios que se santifica». Chiara Luce no se hizo santa sola, sino con sus padres, con Chiara Lubich, con los jóvenes que compartían su mismo ideal evangélico, siendo fiel a Dios Amor, a quien había elegido desde pequeña, tanto en las pequeñas cosas como en los momentos más duros de su enfermedad. Gabi Ballweg


Deja aquí tu comentario


Introduce los caracteres que ves en la imagen

Numeros aleatorios Recargar imagen





BUSCADOR
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
Modos de acceso

De forma gratuita


Acceso a cinco artículos cada mes: dos de la revista del mes en curso y tres de revistas anterior, a su elección
logoIntroduzca los datos para el registro












Suscripción


Recepción de la revista en papel en su domicilio y acceso online a todos los artículos de las revistas

Solicitud de suscripción a la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados.



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población




Teléfono de contacto


E-mail



Contraseña



Repita Contraseña



Suscripción anual:
España: 47 €
Otros países: 57 €

Otras suscripciones anuales:
Colaborador: 60 €
España, 5 revistas: 180 €


Forma de pago
Domiciliación bancaria
Giro Postal
Transferencia
Paypal
Pago con tarjeta


Comentario



Acepto los siguientes términos y condiciones: En cumplimiento de lo establecido en el art. 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, procedemos a informarle de que sus datos serán incorporados a un fichero informatizado de datos personales con fines comerciales y promocionales, incluida la publicidad por medios electrónicos que puedan ser de su interés, cuyo responsable es Editorial Ciudad Nueva con domicilio en José Picón, 28 - 28028 Madrid y tiene derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de los datos que sobre usted figuren en el mismo.


Su solicitud de suscripción ha sido enviada.
Nos pondremos en contacto con usted
Muchas gracias

Enviaremos tres ejemplares a su dirección para que conozca la revista

Conozca la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados para que podamos enviarle tres ejemplares de la revista a su dirección .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario




Recomiende la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulariocon los datos de la persona a la que quiere que le enviemos tres ejemplares de la revista para que la conozca .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario








Editorial Ciudad Nueva
C/ José Picón, 28
28028 Madrid (España)
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
facebook