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Agosto - 2010


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Dos sucesores cara a cara

Pablo Lóriga


El sentido de un encuentro, la herencia recibida, la relación con sus respectivos fundadores, los riesgos actuales para los movimientos Comunión y Liberación y Focolares. Entrevista a María Emmaus Voce y a Julián Carrón.

La esperaba en el ascensor y en cuanto llegó, Mons. Julián Carrón acogió con simpatía y entusiasmo a María Voce en el Instituto Sagrado Corazón de Milán, en cuya iglesia se instaló la cámara ardiente de Luigi Giussani, fallecido el 22 de febrero de 2005. Invitado a Milán por su fundador en septiembre del 2004, este sacerdote español de 60 años fue nombrado presidente de la diaconía central de la Fraternidad de Comunión y Liberación el 10 de marzo de 2005, y el 8 de marzo de 2008 fue confirmado por otros seis años. María Voce y Mons. Carrón no se veían desde octubre de 2008, cuando fueron invitados por Benedicto XVI a participar en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra. La presidenta de los Focolares se encontraba en Milán para la celebración del segundo aniversario de la muerte de Chiara Lubich, y quiso encontrarse con el líder de Comunión y Liberación. Al final de la cita respondieron juntos a estas preguntas. –Siempre es importante un encuentro entre presidentes de movimientos. ¿Cuál es el valor de este encuentro? –CARRÓN: Es importante tener una ocasión para reconocer que lo que más nos une es la gratitud por la fe, por el carisma de cada uno, que nos ayuda a vivir mucho más intensamente, y porque nos acompañamos viviendo cada uno su propio carisma para alcanzar la plenitud de la vida. Así, viviendo cada cual según el modo con que el Señor lo ha fascinado, ofrecemos nuestra aportación al servicio de la Iglesia. –VOCE: Este encuentro nos ha hecho experimentar la comunión entre carismas, esa comunión entre Chiara y Don Giussani que comenzó en el memorable encuentro de los movimientos convocado por Juan Pablo II en Roma en 1998. Aquella reunión generó en nosotros una viva alegría, pues nos hizo ver dos carismas distintos pero ambos dedicados a acrecentar la comunión en la Iglesia a todos los niveles. Reconocer esto recíprocamente y gozar los unos por las obras de los otros tiene un gran valor. Hoy de manera especial. –Vuestras presidencias tienen una característica única e histórica: sois los sucesores de los fundadores. ¿La herencia que habéis recibido os ha pesado en este periodo? –CARRÓN: Tengo la conciencia de que la obra es de Otro. Por eso lo que trato de hacer con sencillez es servir a esta obra de la mejor forma posible con mis características, distintas de las de Don Giussani. –VOCE: La obra es de Dios y él se ha valido de Chiara, una criatura única, para construir el Movimiento de los Focolares. Cuando ella dejó esta obra, Dios siguió llevándola a través de la inspiración que Chiara sigue dándonos con su espiritualidad, sus escritos, el ejemplo de su vida, igual que Mons. Carrón puede decir de Don Giussani. En este momento la obra de Dios nos ha sido confiada a nosotros, pero decíamos hace un rato que es Dios quien nos la ha encomendado y tratamos de llevar adelante esta tarea de tanta responsabilidad del mejor modo posible. –¿Cómo se viven las inevitables comparaciones con el fundador, que también se dan dentro de sus respectivos movimientos? –CARRÓN: No es posible hacer comparaciones, porque la gracia que recibieron Don Giussani y Chiara es propia de ellos. Nosotros somos “agraciados” y por eso agradecemos el poder participar de una gracia que nos ha generado también a nosotros. De modo que, en la medida en que vivimos el deseo de ser constantemente generados, podemos colaborar en la continuidad de nuestros respectivos carismas. –VOCE: Es un momento delicado, porque sabemos que no podemos hacer comparaciones. Otros tal vez las hagan, pero son comparaciones que no tienen verificación en la realidad, porque una cosa es el fundador, en quien Dios ha depositado un carisma, y otra sus seguidores, que llevan adelante cuanto ha nacido del carisma, siempre agradecidos por este don de Dios del cual también son hijos. –Cuando se marcha el fundador, ¿qué riesgo puede correr el movimiento? –VOCE: Un doble riesgo. El de quedar apegados a algo que estaba necesariamente ligado al período de fundación, sin afrontar las situaciones de la humanidad y sus nuevos retos; o el de tratar de responder con Chiara a esos desafíos pero de forma desarraigada de su historia. Por otra parte, el deseo de novedad presente en todos –porque es un deseo vital– podría provocar el riesgo de hacernos mirar al pasado como algo que debe ser archivado. En este sentido el período de la generación posterior al fundador es crucial, porque hay que dar testimonio de que no puede haber novedad sin continuidad, que la novedad contiene y expresa todo el pasado, del que somos hijos. –CARRÓN: Don Giussani usaba esta expresión: «Muchas veces estamos ligados al “cómo” pero no al “eso”». Es evidente que cada cual ha encontrado el carisma mediante un “cómo” (personas, situaciones), pero por la naturaleza histórica del cristianismo ese “cómo” debe cambiar. Cambia el “cómo”, pero no el “eso”, no el contenido de lo que encontramos. –¿Qué aspectos de la experiencia de los Focolares cree que responden al hombre de hoy? –VOCE: En este mundo tan fragmentado en el que los contactos son innumerables, los medios de comunicación nos ofrecen posibilidades inimaginables para unirnos todos. Sin embargo, estos contactos se vuelven cada vez más carentes de sentido, más parciales y fugaces. El corazón humano tiene necesidad de sentirse unido a otros corazones y me parece que el testimonio de amor recíproco y de comunión que los cristianos pueden ofrecer es algo que daría sentido a la humanidad que nos rodea; es lo que acentuaría la belleza de estos vínculos, que podrían llegar a ser duraderos y fomentar la relación. –¿Cómo? –VOCE: Se necesita un amor sobrenatural, capaz de aceptar al otro tal como es, sin esperarse nada, yendo más allá de las mil distinciones y diferencias que la humanidad nos presenta. En este sentido, creo que los movimientos –precisamente porque actúan en estrecho contacto con todo el mundo– dan ese testimonio y devuelven la esperanza. Y la esperanza es lo que más necesita el mundo de hoy. No es casual que el Papa haya escrito una encíclica sobre la esperanza. Y sobre esta esperanza me parece que los movimientos son un signo profético; cada uno con su carisma y en comunión entre carismas. –¿Qué es lo que hace atractiva hoy la propuesta de Comunión y Liberación? –CARRÓN: Cada vez más estamos ante una situación en la que se devalúa lo humano –se habla de emergencia educativa–, en la que se multiplican las dificultades del hombre y su creatividad, de su deseo de aprender y crecer. En este contexto Don Giussani invita a apelar a lo más original que tiene el hombre –su corazón, su experiencia–, que será cada vez más decisivo porque, como desafortunadamente estamos viendo, se está devaluando la tradición de la Iglesia. Por eso debemos apelar a lo que ningún poder puede quitarle al hombre: su deseo de felicidad, su exigencia de belleza, de justicia. –¿Hacia dónde apuntan, entonces? –CARRÓN: El verdadero reto que tenemos por delante es vivir con tal fascinación la experiencia cristiana que el corazón de los demás quede asombrado y reconozca en ese encanto la oferta de una posibilidad de vivir más intensamente la vida y convertir la fe cristiana en algo razonable. Qué es CL Comunión y Liberación es un movimiento eclesial cuya finalidad es la educación cristiana madura de sus propios seguidores y la colaboración con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea. Nació en Italia en 1954 cuando Don Luigi Giussani dio vida a una iniciativa de presencia cristiana llamada Gioventù Studentesca (GS) en el liceo clásico Berchet de Milán. La sigla actual, CL (Comunión y Liberación), aparece por primera vez en 1969. Sintetiza el convencimiento de que el evento cristiano vivido en comunión es el fundamento de la auténtica liberación del hombre. En la actualidad Comunión y Liberación está presente en unos setenta países y en todos los continentes. En CL no se requiere ninguna forma de inscripción, sino sólo la libre participación de las personas. Un instrumento fundamental de formación de sus seguidores es una catequesis semanal denominada “escuela de comunidad”. La publicación oficial de CL es la revista mensual internacional «Huellas». Más información en http://www.clonline.org/es/


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