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Junio - 2009


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Semana Mundo Unido: Se ve el horizonte

Ana Moreno Marín


El 1 de mayo fue la fecha elegida este año para iniciar la Semana Mundo Unido, que finalizó el domingo 10.

En todos los continentes se sucedieron actividades para dar a conocer que el objetivo de los Jóvenes por un Mundo Unido es la fraternidad universal, superar las barreras de raza, religión, condición social... En definitiva, que apuestan por la construcción de un mundo mejor y más unido gracias a una regla básica que cambia radicalmente la forma de relacionarse: “el que está a mi lado es mi hermano”. Nos asomamos a Loppiano, donde comenzó, y luego nos acercamos a algunas ciudades españolas. Loppiano Desde allí escribe Laura Sánchez: «Llegan los últimos días y con ellos los preparativos finales antes de la gran fiesta, el 1 de mayo, con el título: “Mundo unido en el horizonte”. Esta actividad se realiza cada año en la ciudadela internacional de Loppiano y a ella acuden muchos jóvenes de Italia y otras partes del mundo. ¡Este año fuimos 4.000! El programa de la jornada es muy variado: dos talleres (de canto y coreografía) y tres foros (la crisis económica, el desarme y la relación hombre-naturaleza). Yo estuve en el del desarme. Repasamos los datos más relevantes y luego se abordó este reto mundial de forma dinámica. Toda la mañana estuvo intercalada de momentos artísticos y de la lectura de algunos textos sobre la paz. »Después de comer, tiempo para conocernos unos a otros. Comenzó el programa en el teatro al aire libre: cantos, coreografías, experiencias personales de los jóvenes por un mundo unido de todo el mundo y otros momentos artísticos que sembraron en esos miles de jóvenes las ganas de llegar a realizar nuestro objetivo: ¡el mundo unido! Terminamos con la misa. Cada joven, cada alma, se fue a casa con la idea de que este ideal no es una utopía y está cada día más cerca: ¡sólo tenemos que empezar con los más cercanos e ir siempre hacia adelante! »Este año, además, ha sido especial por dos razones: porque la jornada de Loppiano dio inicio a la Semana Mundo Unido y porque desde otras partes del mundo se pudo seguir la jornada en directo por televisión e internet». Murcia y Elche Jóvenes de estos dos lugares decidieron vivir juntos este evento. Cuentan: «Hicimos una excursión, pero tuvimos un acompañante que no estaba invitado: la lluvia. Conscientes de cómo estaba el tiempo, decidimos ponernos en marcha. Llovía intermitentemente. A medio camino comenzó la niebla, que hizo la subida a la cima más interesante. Allí hablamos de la Semana Mundo Unido. Después fuimos a un paraje con unas vistas al mar preciosas, leímos un texto de Chiara Lubich sobre cómo buscar en la naturaleza a su Autor… y terminamos con la conexión telefónica mundial con más de 20 países, que dio un sentido mundial a todas nuestras acciones. Según Antonio: “Experimentamos una unidad en la que no hay barreras de edad, de ciudad, de ideas, etc.; y esto lo hace posible el amor recíproco”». Madrid Desde Madrid también siguieron la conexión telefónica del sábado. Algunos ecos: «Fue un momento muy especial... Sentí fuerte que los dolores de los que se hablaba en la conexión (el terremoto de Italia o la gripe A en México, donde los jóvenes no pudieron realizar actividades de la Semana mundo Unido porque tenían que permanecer aislados) eran también nuestros. Y en el corazón solamente me quedó una cosa: este sentimiento de única familia en el amor verdadero» (Natalia). Y viviendo la Semana Mundo Unido, otra joven cuenta: «El jueves, un sacerdote que conozco me pidió si le podía echar una mano con el ordenador. Yo estaba cansada, eran las 7 de la tarde y acaba de llegar a casa del trabajo. Esto me suponía cruzar Madrid para ir a su residencia y estar con él el tiempo necesario. Enseguida pensé: “Esta acción es construir el mundo unido, es dar mis dones al más pequeño, donarme sin esperar nada a cambio”. Y fui a verle. Además de ayudarle con el ordenador, fue un dialogo, una escucha, una acción compartida. A día de hoy quizá sea su “profesora” de informática, una hora al día, todos los días». Granada En Granada empezaron la SMU con la retransmisión por televisión del 1 de mayo de Loppiano: «Fue fantástico poder seguirlo y un verdadero empuje para vivir nuestra semana», dicen. «Dedicamos parte de la semana para trabajar entre nosotros y definir qué acción solidaria queremos llevar a cabo con algunos de los jóvenes que tenían ganas de participar desde que escucharon la experiencia de Espe en Filipinas. También, aprovechando que en Granada se celebraban “las cruces” el 3 de mayo (una fiesta muy arraigada en algunas ciudades andaluzas), nos juntamos con un grupo de amigos para ver las cruces y así compartir un momento de fiesta. »Para terminar la SMU, el domingo hicimos una excursión por los alrededores de la Alhambra, visitando algunos de los Cármenes tan bonitos. Contamos con vosotros para la realización de un mundo unido». Ciudadela «Nosotras nos reunimos el domingo; éramos nueve. Empezamos con la conexión mundial con 25 países y escuchamos las experiencias de otros jóvenes. Algunas fueron especialmente fuertes y dramáticas, pues expresaban un amor ilimitado más allá de la injusticia. Desde Ruanda nos contaron la experiencia de un joven que había salido a comprar a la tienda de la esquina; tuvo la mala suerte de coincidir con una protesta que terminó en disturbios y la policía, que buscaba culpables, se lo llevó sin mediar palabra. A pesar de la grandísima injusticia y las durísimas condiciones en las que se encontraba, empezó a amar concretamente a los otros presos, a los carceleros. Consiguió que le dejaran libre por el día y luego volvía con ropa, zapatos o comida para el resto de los presos. Ahora ha conseguido salir, pero su experiencia es un ejemplo de amor puro 100%. »Tras escuchar la conexión, sentíamos que no nos podíamos quedar con las manos cruzadas. Nos habían llegado varias bolsas de limones, regalo de los jóvenes por un mundo unido de Murcia, y decidimos preparar una limonada para repartir a las personas que viven en la calle. El domingo mismo preparamos el concentrado de limones, exprimiendo hasta la última gota, y el miércoles preparamos con la justa dosis de agua, azúcar y, sobre todo, cariño, varios litros de limonada. A las 20:30 h. nos reunimos con la comunidad de San Egidio de Madrid, que todos los miércoles reparte comida a los pobres, y fuimos al encuentro de uno de los grupos. Fue una gran alegría poder ofrecerles con la cena unos vasos de limonada. Una de nosotras comentaba: “Junto a ellos sentía más que nunca que somos todos hermanos, que la situación del otro es también mía y que tenemos que abrir los ojos a esta realidad. Parece que los necesitados son ellos, pero nosotros, si los marginamos, somos los más necesitados de justa humanidad”». SEMANA MUNDO UNIDO 2009 «Son muchas las diferencias entre vosotros. Sois de distintas razas, naciones, culturas y religiones diferentes, pero os aúna un único objetivo: aspiráis a los verdaderos valores de la vida que hablan de fraternidad, justicia, paz y unidad». «Perseguís un gran objetivo, tenéis un gran ideal que alcanzar. ¿No os parece que sería oportuno tener un modelo ante los ojos que sea motivo de inspiración de cada uno de vuestros pasos para que la audaz empresa que os habéis propuesto no se esfume como una utopía, sino que se realice con gran éxito?». «¿Existe? ¡Claro que sí, queridísimos jóvenes, el modelo existe! Y es perfecto, es más, supera cualquier expectativa. Es ese Hombre que se llama Jesús y que los que tienen fe saben que es Dios». «Para afirmar estos valores, Él no sólo vivió, predicó y sufrió: ¡sacrificó su vida, murió en la cruz!» «Jesús se convirtió en signo de liberación, de salvación, de redención para toda la humanidad y su revolución de amor vive aún para los que quieren seguirlo y escuchar sus palabras y realizarlas sin medias tintas». «Jesús no es una realidad del pasado, no está lejos; es más, si estáis unidos en su nombre mediante el amor recíproco, Él estará presente en medio de vosotros». (Fragmentos del mensaje de Chiara Lubich a la SMU 1996)


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