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Mayo - 2009


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Regálame una pluma

Eduardo Ortubia


Escribir bien supone pensar correctamente. Sin embargo, las nuevas generaciones escriben sólo en letra de molde y con muchas faltas. Por eso se está revaluando la pluma estilográfica.

Dice el adulto: «¿Prefieres la letra de molde o la bastardilla?» «¿Bastardilla? ¿Y eso qué es?», responde el chaval. También le ha llegado su hora al término, no sólo a ese tipo de escritura que ya había caído en desuso. Y sin embargo, la bastardilla es un tipo de letra que se usaba normalmente cuando se escribía más a mano. ¡Qué pena que ya no se lleve! Escribir en letra de molde podrá parecer una falta de cultura y de personalidad a los amantes de la palabra escrita, pero se está tomando la revancha. Y lo han decretado las nuevas generaciones, que han adoptado el uso de la letra de molde como indiscutible y absoluta marca generacional. Los adolescentes la usan continuamente y la plasman sobre el papel a una velocidad que asombra a profesores y padres. No hay argumentos de tipo ideológico que justifiquen esta elección y mucho menos filosóficos o psicológicos. Se trata simplemente de un motivo práctico; es para entender lo que han escrito. Cómplice de esta tendencia es el uso loco del teclado del ordenador, incluso por parte de los adultos. A muchos les cuesta horrores escribir a mano de forma presentable. Escribir una nota a mano se está convirtiendo en un problema, ya que debido a la falta de práctica, producimos sólo garabatos. El uso predominante del correo electrónico está obligando a rendirse incluso a los que estaban familiarizados con el papel y el lápiz. Todos los días se transmiten diez mil millones de comunicaciones por ordenador (los llamados e-mails), y de éstos, mil millones son mensajes relacionados con el trabajo o de correspondencia privada. Los anglosajones son más sintéticos e incisivos que los latinos. Nosotros solemos ser más barrocos y prolijos. Nos equivocamos entonces de medio, porque los e-mails no son cartas, son mensajes informales, directos y rápidos que tienen que ser concisos para que se lean en el menor tiempo posible. La rapidez manda, pero trae consecuencias. En Estados Unidos se han dado cuenta desde hace tiempo que la rapidez y las prisas a menudo producen malentendidos entre los usuarios de correo electrónico. El que los escribe no sopesa las palabras lo suficiente y el que los recibe no los lee con la suficiente atención, por lo que una de cada dos personas no entiende el sentido del mensaje que recibe. Y esto puede traer problemas. Los mensajes sms, escritos con palabras abreviadas al máximo, terminan de darle la puntilla a la escritura a mano. Un estudio realizado en Gran Bretaña sobre los ejercicios escolares revela que el 80 por ciento de los estudiantes escribe en letra de molde, mientras que otro estudio revela que en los Estados Unidos es el 85 por ciento. En nuestro país todavía no alcanzamos esos niveles, pero parece que es una cuestión de tiempo… Frente a esta tendencia, al parecer imparable, resulta difícil encontrar un remedio, pero algunos lo están intentando. En una ilustre escuela de Edimburgo, la Mary Erskin & Steward’s Melville School, el director ha introducido el uso obligatorio de la pluma estilográfica para todos los alumnos a partir de los nueve años y ha prohibido el uso de bolígrafos, lápices y rotuladores. Parece una vuelta al pasado, algo así como desguazar el coche para usar carros tirados por caballos. Pero el director de esa escuela no teme la ironía de sus detractores. Su intención es enseñar a los alumnos a escribir a mano con buena caligrafía, palabra ésta que etimológicamente significa “bella escritura”. Una persona de mucha fama nacida en Edimburgo, el ex primer ministro británico Tony Blair, estaría perfectamente de acuerdo con la norma de esta escuela, ya que durante el tiempo que estuvo en el cargo, nunca perdió la costumbre de escribir sus discursos a mano, por supuesto con una estilográfica. Otro partidario sería el escritor inglés John Banville, ganador de la edición del 2006 del premio Booker, el premio literario de mayor prestigio en el Reino Unido: «La estilográfica posee la velocidad adecuada para el pensamiento creativo. El ordenador e incluso el bolígrafo van demasiado rápidos». Si desde Edimburgo llega una tímida señal, en Alemania ya están aplicando la estrategia. En las escuelas de gran parte de los estados federales alemanes, el uso de la pluma estilográfica es obligatorio a partir de tercero de primaria. En España, sin embargo, según los expertos, la atención por la escritura ha venido perdiéndose desde los años ochenta, en parte debido al encandilamiento con los ordenadores. Pero ¿es necesario enfrentar la pluma al teclado? Hay una diferencia de fondo en el uso de ambos. Un chico que aprende a escribir de manera ordenada y legible, sabrá escribir en el ordenador de la misma forma; pero no al contrario. De hecho, los que no saben usar el bolígrafo, tienen más faltas de ortografía. Prueba de ello son los errores que se encuentran en las redacciones de los alumnos de bachillerato, debidos a la falta de práctica de escribir a mano. El ordenador no puede excluir el aprendizaje de la escritura a mano, incluido el de la caligrafía. Al contrario, si un niño aprende a usar el ordenador y el cuaderno a la vez, ese niño tendrá más facilidad para aprender. Si no, los daños se verán en la universidad en el nivel desastroso de las tesis y las tesinas. ¿Bastará con adoptar la estilográfica? El prestigioso periódico inglés The Times no oculta sus dudas y destaca un inconveniente de la pluma: la tinta. Probablemente lo que decretó el rechazo en masa de la pluma fueron las manchas que se extendían por guardapolvos, pantalones y camisas. Entonces, millones de madres respiraron aliviadas. ¿Cómo reaccionarían ahora?


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