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Enero - 2009


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Un universo para descubrirlo

José Prieto


Hace 400 años Galileo dirigió por primera vez un telescopio hacia el cielo. Para conmemorarlo Naciones Unidas ha declarado 2009 como “Año Internacional de la Astronomía”. Se trata del primer año científico internacional dirigido a todos los ciudadanos del planeta, una celebración mundial de la Astronomía por su contribución a la sociedad, la cultura y el desarrollo de la humanidad.

«El Universo para que lo descubras” es el lema con que se presenta el Año Internacional de la Astronomía 2009. A lo largo de los siglos, cada cultura, cada hombre, se ha maravillado con la observación del Sol, la Luna y las estrellas. La visión de la noche estrellada ha fascinado a los antiguos, y de la observación y conocimiento del cosmos surgen cuestiones trascendentales: ¿de dónde venimos?, ¿cómo surgió la vida?, ¿cuál es el destino del universo?... En sus orígenes, la Astronomía se entrelazaba con la Astrología y los astrónomos/astrólogos eran a menudo interpelados sobre el futuro del hombre. Con el tiempo, la Astronomía se convirtió en una ciencia que, por encima de ideologías y nacionalidades, ha suscitado gran colaboración. Siglo tras siglo, los astrónomos han colaborado, aunque en ocasiones hubiera rivalidades, a pesar de las fronteras geográficas, la lengua, la cultura y la política. Gracias a ello, al trabajo abnegado y a enormes sacrificios (algunos con la vida) hoy tenemos una idea de nuestro lugar en el cosmos, del origen de las estrellas y del origen mismo del universo. Imaginemos ahora una colaboración entre casi todos los países del mundo, todos ellos con un único objetivo: exponer las maravillas del universo al mayor número posible de los 6.800 millones de habitantes del planeta. He aquí el Año Internacional de la Astronomía 2009, una celebración que presentará la contribución de la Astronomía al desarrollo de la humanidad, replanteando nuestro lugar en el universo a través de un camino de descubrimientos que se inició hace 400 años. Proyectos pilares Ya se han adherido 135 países a este acontecimiento global. En todos se programará actividades en base a los once proyectos propuestos por la Unión Astronómica Internacional (UAI). Además, cada país tiene actividades propias, de manera que la celebración adquirirá un carácter mundial, nacional y local. Entre estos proyectos destacan los que están dirigidos al mundo de la educación y los que fomentan el crecimiento de comunidades astronómicas en países en vías de desarrollo. Astronomía y cultura están directamente relacionadas. Cuando alguna vez me han preguntado por qué ese interés creciente, mi respuesta ha ido siempre en el mismo sentido: la Astronomía forma parte de la herencia cultural de la humanidad. Los países más desarrollados son los que más invierten en Astronomía. Igualmente, en ocasiones digo que la Astronomía es la “ciencia del todo”, pues tiene un carácter multidisciplinar, ya que en ella confluyen todas las ciencias, y sus necesidades tecnológicas requieren importantes aportaciones de la Ingeniería. Por ello, y por su atractivo para los jóvenes, puede ayudar a mejorar la enseñanza de las ciencias, de modo especial en secundaria. En este contexto, el Año Internacional de la Astronomía se podría enmarcar dentro de los ocho objetivos del milenio propuestos por Naciones Unidas. En el marco de los proyectos propuestos por la UAI se llevarán a cabo actividades astronómicas en todas partes: observaciones en parques y jardines, fiestas de estrellas, ventanas digitales, lucha contra la contaminación lumínica, la mujer en la Astronomía, la vida de los astrónomos, desarrollo de la ciencia en los países del Tercer Mundo y nominación como patrimonio de la humanidad de lugares, paisajes y edificios relacionados con la Astronomía. Las “100 horas de Astronomía”, uno de los proyectos, tendrán lugar desde el jueves 2 de abril al domingo 5 de abril. Con la Luna en cuarto creciente, los astrónomos aficionados de todo el planeta podrán mostrar y hacer sentir lo que hace 400 años sintió Galileo con sus primeras observaciones. “Descubre el cielo oscuro”, otro proyecto, incidirá en la urgencia de preservar de la contaminación lumínica los cielos de nuestro mundo. La conservación de lugares oscuros desde donde poder observar el cielo estrellado es un legado que debemos dejar a nuestros descendientes. Además, una iluminación eficiente, que proteja nuestros cielos, no sólo nos permitirá contemplar la belleza del firmamento sino que repercutirá en un menor consumo de los recursos energéticos. En España, uno de los proyectos emblemáticos consiste en repetir la experiencia del astrónomo griego Eratóstenes, quien en el siglo III a. C. calculó el radio de la Tierra. La experiencia se realizará el 26 de marzo en todos los centros escolares que se hayan adherido a la propuesta. Será una experiencia muy sencilla y muy educativa. La astronomía hoy Hasta la invención del telescopio, los conocimientos astronómicos habían sido adquiridos a partir de observación visual del movimiento de los astros en el firmamento. Nuestros antepasados necesitaban de la Astronomía para establecer el continuo retorno de las estaciones: ¿cuándo sembrar?, ¿cuándo recoger la cosecha?... Estas preguntas sólo podían responderse a partir del movimiento de los astros. Así pues, la medida del tiempo y el calendario tienen su origen en la Astronomía. Resulta igualmente impactante cómo los antiguos griegos llegaron a determinar el radio de la Tierra, la distancia a la Luna o las causas de los eclipses. Cuando en 1609 Galileo dirige su telescopio a los cielos, la Astronomía da un salto de gigante. Con un instrumento bastante más deficiente del que podríamos encontrar actualmente en una tienda, Galileo calcula la altura de las montañas de la Luna, descubre las manchas solares, los satélites de Júpiter y observa que las nubes de la Vía Láctea no son sino miles y miles de estrellas. Caen conceptos de siglos y comienza la Astronomía moderna. Hoy, sus repercusiones forman parte de la vida diaria. El calendario, la navegación, el reloj, las comunicaciones por satélite, los sistemas de posicionamiento global, los viajes espaciales, etc., no hubieran sido posibles sin la Astronomía. Por otra parte, sabemos que la Tierra no es el centro del Universo. De hecho, el sistema solar no es el único, ya que se han descubierto más de trescientos planetas alrededor de otras estrellas. Conocemos la vida de las estrellas y sabemos que el Sol no es más que una pequeña estrella de los doscientos mil millones de estrellas que forman nuestra galaxia, que a su vez no es más que una de los quinientos mil millones de galaxias que pueblan nuestro Universo. Sabemos que el Universo está en expansión y que se originó hace unos 13.700 millones de años. Sin embargo, quedan muchas incógnitas por despejar. Es más, con cada avance surgen nuevas preguntas... El Universo no sólo está formado por materia conocida sino por materia y energía cuya naturaleza desconocemos. ¿Qué es la “materia oscura” cuyos efectos podemos observar pero cuya naturaleza desconocemos? ¿Qué es esa “energía oscura” que parece llenar nuestro universo y que representa uno de los grandes interrogantes de la Astronomía actual? Incluso en nuestro entorno cercano las cosas no están tan claras. ¿Se sabe con certeza cómo se formó la Luna o cómo se formó el sistema solar? “Contemplad y maravillaos”, éste podría haber sido también el lema del Año Internacional de la Astronomía, y ésta es la impresión que se tiene cuando, delante de un telescopio, escuchamos el “¡uaooo!” de una persona, niño o anciano, ante la contemplación de los cráteres lunares o de los anillos de Saturno. Se comprende, pues, la sensación que hace 400 años pudo tener Galileo al dirigir por primera vez un telescopio a los cielos. Este “sentir” es lo que se quiere transmitir a los habitantes del planeta, en un año en el que instituciones científicas, astrónomos profesionales y astrónomos aficionados se unirán para mostrar al mundo la belleza del Universo.


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