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Octubre - 2008


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Por qué Pablo es actual

Pedro Palma


Dos mil años después Si no hubiese existido el apóstol de las gentes, hoy el cristianismo sería distinto. Un año dedicado a san Pablo. Hablamos de ellos con el profesor Gérard Rossé

Lo ignoramos casi todo sobre su familia, pero el historiador Eusebio asegura que procedía de Galilea; y Lucas, por su parte, dice que Pablo era ciudadano romano por nacimiento, lo cual era un privilegio extraordinario para un provinciano. ¿Cómo llegó a serlo? Lo que sí es seguro es que era uno de aquellos ju- díos dispersos por las naciones paganas, o sea, la diáspora, y que estudió en Jerusalén con Gamaliel, un reconocido sabio de la época. Hablaba hebreo, arameo y griego, y como todo fariseo hacía un trabajo manual: fabricaba tiendas. Probablemente tenía su pequeña empresa. En definitiva, un intelectual en potencia, un personaje de perfil alto, que se llamaba Saulo en hebreo y Pablo en griego. Nació hace unos dos mil años cerca de Tarso, en la actual Turquía. La Iglesia quiere dedicar todo un año, que empezó en el mes de junio, a recordar su figura. Vamos a acercarnos a este personaje de la mano de Gérard Rossé, un francés de Alsacia, apasionado de la figura de Pablo de Tarso, que enseñará exégesis en el Instituto Universitario Sophia, de próxima inauguración, situado en Loppiano, cerca de Florencia. – ¿Por qué Pablo sigue siendo actual? – En principio, porque el Nuevo Testamento sigue siendo actual, pero sobre todo porque supo “universalizar” el Evangelio; es decir, consiguió que el mensaje de Jesús lo vivieran también los que no eran judíos. En aquella época, ésta no era una empresa fácil. Pablo era fariseo, y por tanto comprendía lo “peligroso” que era Jesús. Con un razonamiento lógico nunca habría llegado a entender que Jesús era el hombre universal: por eso fue “derribado” en Damasco. Fíjate, Pablo fue un gran teólogo que supo captar la realidad post-pascual de la Iglesia, y ésa sigue siendo la base que le permite ser universal. – Pablo fue contra una ley muy rígida, la judía... – Cristo es la plenitud de la Ley, por eso Pablo no critica la observancia formal de la Ley ni niega su valor en cuanto don de Dios, no niega que haya que cumplirla. Pero con Jesús, Pablo entiende que la Ley no tiene la función de salvar. Dios se entrega definitivamente a nosotros en Cristo, y no ya en la Ley de Moisés. Dios sólo salva en Cristo, Salvador universal, incluso para los que no lo saben o no lo conocen. Podemos entender la novedad de Pablo con respecto a la Ley en el episodio de Antioquía, cuando Pedro comió con los paganos. Pero luego, debido a la protesta de los “judíos” de Jerusalén, sólo volvió a comer con los judeo-cristianos, los “puros”. En este episodio se ve la luz que aporta Pablo: Cristo está por encima de la Ley, porque murió y resucitó. Pablo no tolera la hipocresía y siempre nos conduce a lo esencial de la fe cristiana, que aún hoy consiste en volver al núcleo del credo cristiano, que es la justificación mediante la fe. Es decir, Dios se da completamente a nosotros no sólo en la Ley. – ¿Qué es para Pablo la alianza que tenemos con Dios y entre nosotros? – Es una relación cuya esencia es el amor. En la alianza que viene de Cristo, Dios ofrece su nueva ley; es decir, el amor que el Espíritu Santo deposita en el corazón del creyente. Ésta es la “nueva ley”, según escribe Pablo en la Primera Carta a los Tesalonicenses: no hace falta que os enseñe a amaros, pues él mismo os enseña a hacerlo. ¿Hay algo más actual? – O sea, que no se trata de una serie de normas... –La Ley que Dios da ya no es una ley codificada y externa, sino la voluntad misma de Dios; es su misma vida depositada en el corazón del creyente. Es la realización de la promesa que ya estaba en la Escritura, en Jeremías y en Ezequiel. Ésta es la inmensa novedad de la ética cristiana: el creyente posee en sí mismo lo que Dios quiere. Esta ley se convierte en lo que tú mismo quieres hacer, se vuelve tu misma voluntad personal. Y eso significa la máxima obediencia a la ley de Dios y al mismo tiempo la máxima libertad. “Ama y haz lo que quieras”, escribió san Agustín, que había entendido perfectamente a Pablo. Ésa es la novedad de la existencia cristiana: Dios te lo da todo porque se da a sí mismo. – Según eso, la santidad no se alcanza sólo con nuestro esfuerzo... – El cristiano hace que aflore lo que Dios ya le ha dado. El camino hacia Dios está en el hermano, y no podemos recorrerlo si lo excluimos; no se obtiene la santidad sólo mediante un ascetismo basado en la renuncia. Al contrario, se trata de abrirse al otro y realizarse con esa apertura. Por algo Pablo definía la Iglesia como el “cuerpo de Cristo”; tenía la certeza de que mediante la comunión somos una “presencia de Cristo”, Jesús siempre presente en medio de los suyos. – ¿Cómo es la Iglesia de Pablo? – Es una Iglesia que siempre se renueva. Nuestra fe está sujeta con frecuencia a superestructuras y ya no captamos la potencia que tiene el escándalo de un Dios que murió en la cruz. Sin embargo, es a partir de ahí de donde tiene que renacer siempre nuesta vida de comunión. El cristianismo no es una simple “ética de la virtud”, una ascética. Se trata de “comorir” también hoy con Jesús en la cruz y “covivir” con él resucitado. Esto habla de lo profunda que es la existencia cristiana y de la vida de la Iglesia. Pablo nos presenta un modo de ser personas realizadas, plenamente humanas. Pienso que para el hombre de hoy puede ser el estímulo y el modelo que fue para el hombre pagano de su época. Los interrogantes fundamentales siguen siendo los mismos. AÑO PAULINO Se trata de un evento rico de iniciativas, y para todos los gustos: conciertos, exposiciones, conferencias, peregrinaciones, celebraciones litúrgicas... Comprende el periodo que va de junio de 2008 a junio de 2009, y su objetivo es dar a conocer la figura de san Pablo en el bimilenario de su nacimiento. La sede principal de las actividades es, lógicamente, la basílica romana de San Pablo Extramuros, pero la celebración del Año Paulino está teniendo ecos en todo el mundo. Se puede obtener abundante información y estar al día del desarrollo del evento en la página web: http://www.annopaolino.org/index.asp, disponible en cinco idiomas. QUIÉN?ERA?PABLO Unas breves notas para encuadrar en su tiempo al “apóstol de las gentes”. Las fuentes – seis cartas suyas y el libro de Los Hechos de los Apóstoles, redactado por Lucas. El personaje – Él mismo se definió: “Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia” (Flp 3, 5-6). Una persona apasionada que puso tanto celo en difundir el Evangelio como rabia había tenido antes persiguiendo a la Iglesia. Conversión – Escandalizado por los cristianos, que tenían un Mesías crucificado, asiste al martirio de Esteban y arremete contra ellos: “Hacía estragos en la Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y mujeres y los metía en la cárcel” (Hch 8, 3). Y no satisfecho de prestar sus servicios sólo en Jerusalén, obtiene recomendaciones oficiales para arrestar a los cristianos de Damasco. Por el camino, en medio de una luz cegadora, se le aparece Jesús: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hch 9, 4). En Damasco recibe el bautismo de manos de Ananías. Desde es momento proclama que “Jesús es el Hijo de Dios” (Hch 9, 20). En la Iglesia – Bernabé se lo presenta a los apóstoles en Jerusalén. Se retira a Arabia. Luego el Espíritu pide: “Separadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los tengo llamados” (Hch 13, 2). Empieza la evangelización de las naciones paganas. Viajes misioneros – El primero lo lleva hasta Chipre y luego a la actual Turquía. De manera sistemática, Pablo se dirige primero a los judíos del lugar, pero tras una favorable acogida inicial, suelen acabar rechazando su predicación. Entonces Pablo se dirige a los paganos. En el segundo, va a visitar a “sus” comunidades. Evangeliza en Filipos, Tesalónica, Atenas y Corinto. En el tercero llega hasta Éfeso y, al cabo de dos años, los judíos obligan a Pablo a huir. Vuelve a Grecia, luego a Troya y a Mileto. Su muerte – Aunque estaba sobre aviso, vuelve a Jerusalén para cumplir un voto. Es arrestado y, tras varias peripecias, apela al emperador. Lo envían a Roma, donde vive bajo vigilancia. Es decapitado en el año 64 (o 67). El “Evangelio de Pablo” – La visión de Damasco marcó a Pablo, es una fuente de su teología sobre el “cuerpo de Cristo” que forman los cristianos. Él no perseguía a Jesús, sino a sus discípulos, y sin embargo Jesús le dice: “¿Por qué me persigues?”. Los cristianos y Cristo son una misma cosa. Tras fracasar predicando en Atenas, Pablo no quiere saber más que Jesús crucificado, “escándalo para los judíos, locura para los paganos” (1 Co 1, 23). La justificación – El hombre no se salva por su esfuerzo personal, sino por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo salvador. De ahí su rechazo de la circuncisión. El cristiano lleva una vida buena no para salvarse, sino porque ya está salvado. Pierre Guilbert


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