Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
logorevista

Usuario
Contraseña   
Recordar contraseña
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestros
libros
libro

Cultura de la Unidad
Diciembre - 2014


EN ESTE NÚMERO


Suscríbase si quiere tener acceso a la descarga de los pdf de todos los artículos.
Regístrese para poder descargarse dos artículos del número actual y tres de números anteriores al mes.

Ilusión y esperanza

Eduardo Ortubia y Ana Moreno Marín


El pasado mes de septiembre, Jesús Morán fue elegido copresidente del Movimiento de los Focolares para el próximo sexenio.

Español, natural de la provincia de Ávila, filósofo, teólogo, sacerdote, aficionado al fútbol. Entrevistamos a Jesús Morán, nuevo copresidente del Movimiento de los Focolares. A sus 57 años rebosa vitalidad, sentido del humor y ganas de llevar adelante el Movimiento, del que forma parte desde 1974. –¿Ya se le ha pasado el susto o nunca hubo tal? –Susto no, más bien una aguda sensación que me ha acompañado desde que me vi aparecer como candidato en las listas previas de no ser la persona adecuada. Lo que me ha sorprendido sobremanera, aunque teóricamente lo sabía, es la presencia de la Gracia, una sensación misteriosa de sentirte acompañado por algo o Alguien que te supera, te da paz y luz. –María Voce repite como presidenta, pero en la Asamblea General de los Focolares que lo eligió el pasado mes de septiembre, quedó patente también la voluntad de cambio. ¿Cómo afronta su labor como copresidente en este sentido? –Con mucha ilusión y esperanza. La voluntad de cambio ha sido evidente en esta Asamblea, si bien yo no me siento el detentor de la novedad o aquel que debe catalizar las expectativas más acuciantes en esa línea. Me parece que la verdadera novedad es que la Asamblea se ha decantado por la unidad en el vértice del gobierno de los Focolares entre una presidente y un copresidente de dos generaciones distintas. Mejor aún, la novedad es el cuerpo que estas dos personas de dos generaciones distintas forman con un consejo que proviene enteramente de la segunda generación del Movimiento. –Ya han pasado dos meses desde la elección y habrán llegado las primeras decisiones. ¿Cómo trabaja con María Voce? –Trabajo muy intensamente. No hay día que no nos veamos o comuniquemos, y habitualmente tenemos que reunirnos para tomar decisiones o para tratar cuestiones urgentes de la vida del Movimiento. Lo que caracteriza este trabajo conjunto es la sencillez, la inmediatez y la sintonía. He sentido y siento en María Voce un gran amor y respeto hacía mi persona y función. –En la Asamblea General, que duró un mes, participaron 494 personas de 137 países. ¿Se puede decir que el resultado de ese trabajo y votaciones queda respaldado por todo el Movimiento? –Pienso que sí en una muy buena medida, aunque no han faltado voces o mociones que reclaman una forma distinta de representatividad en la Asamblea misma, que el próximo Consejo General deberá estudiar, pues afecta a los Estatutos del Movimiento en cuanto tales. De todos modos, hay que pensar que la Asamblea estuvo precedida por una amplísima consulta que puso sobre la mesa los temas que después fueron tratados y profundizados. Personalmente, sí que me gustaría ver mejor representadas en la Asamblea algunas ramas o expresiones del Movimiento que con el tiempo han adquirido una consistencia notable y que son las que están más directamente implicadas en la encarnación del carisma, dimensión que caracteriza mayormente esta fase de nuestra historia. –De las sesiones de trabajo surgió un documento guía que se resume en «salir, juntos, adecuadamente preparados», muy en línea con el mensaje que el Papa les lanzó en su audiencia a toda la Asamblea: «contemplar, salir, hacer escuela». ¿Mera casualidad? ¿Le sorprendieron las palabras del Papa? –Me sorprendieron por la manifiesta y extraordinaria sintonía con lo que habíamos trabajado en las semanas anteriores. Por otro lado, la función de Pedro es la de confirmar en la fe. Por eso, todos sentimos una grandísima alegría cuando le escuchamos pronunciar con esa solemnidad y parsimonia tan porteñas unos conceptos que a nosotros nos habían costado días de trabajo y discernimiento. En virtud de ello, después de la audiencia con el papa, nuestras famosas tres palabras adquirieron un lustre y un fuste que antes no tenían. Y además, fueron completadas con ese «contemplar», que no es poca cosa; es más, es algo imprescindible sin el cual lo demás se puede perder en un estéril voluntarismo. –Una de las cuestiones que preocupan es el descenso estadístico de jóvenes en el Movimiento. ¿Qué cree que falla? –Yo pienso que el descenso de jóvenes es el coste más doloroso del proceso de estructuración e institucionalización que el Movimiento tuvo necesariamente que vivir en los últimos decenios. Tal proceso, que no puede verse sino en función de una mayor madurez y eficacia en orden a la misión del Movimiento –«que todos sean uno»–, ha producido una cierta concentración en nosotros mismos, la pérdida de una pizca del sentido profético que siempre nos caracterizó, un alejamiento del mundo real con sus nuevos lenguajes y relatos, y una incapacidad e imposibilidad de acompañamiento de las nuevas generaciones. Yo así lo veo. Este conjunto de cosas nos ha hecho perder impacto en el mundo juvenil. La Asamblea lo ha entendido y pienso que se puede esperar una decidida conversión. –Durante más de 25 años ha estado al servicio de los Focolares en Chile, Bolivia, México y Cuba. ¿Qué le ha aportado esta experiencia? –Yo siempre digo que en América Latina me hice hombre. Basta pensar que llegué a Santiago de Chile con 23 años y partí de Ciudad de México con 50. Por lo tanto, casi toda mi juventud la he pasado en ese maravilloso continente. En América aprendí a enfrentarme con el mundo de la pobreza más cruda, con la problemática social y política. Para mí, América Latina ha sido una escuela de socialidad, de pensamiento orgánico unido a la vida, de compenetración profunda con la naturaleza. En América Latina he aprendido a vivir con la contradicción y los contrastes. En América Latina he comprendido lo que significa la religiosidad popular, es decir, la experiencia de Dios que te toma el corazón entero, la mística del pueblo. –Ha sido filósofo y focolarino antes que sacerdote. ¿Cómo le llegó la vocación? –Yo tengo una sola vocación, la de focolarino. El sacerdocio es una expresión de esa vocación. Los focolarinos somos célibes laicos, sacerdotes y casados. Son tres expresiones de una única vocación. En este sentido, cada uno expresa algo que es de todos, aunque Dios a cada persona le pide algo distinto y esa persona debe sentir que lo que Dios le pide responde a una exigencia o impulso interior. Yo siempre me sentí plenamente realizado como focolarino célibe laico. En un determinado momento de mi vida, mientras celebraba misa el primer focolarino sacerdote, Pascual Foresi, cofundador del Movimiento de los Focolares, sentí ese impulso interior del que hablaba antes, es decir, sentí que podía servir al Movimiento –si éste me lo confirmaba– expresando la dimensión sacerdotal de mi vocación focolarina. Y Chiara Lubich, en un coloquio privado, así lo confirmó. –Se le conoce por su pedagogía de la Teología, por hacer sencillo lo complejo. ¿Cómo lo consigue? –En realidad no lo sé; no tengo un truco particular al respecto. Quizás me ha ayudado el haber dado clases durante diez años en todos los niveles de la enseñanza. Lo que sí puedo decir es que detrás de mi pedagogía, si queremos llamarla así, hay mucha reflexión. Y soy tremendo conmigo mismo. Nunca quedo contento de cómo digo las cosas. –Tenemos entendido que es forofo del fútbol. ¿Le queda tiempo para seguirlo? –Llevo el futbol dentro de mí desde niño. No sé cómo explicarlo. Es la “pasión inútil” más útil a mi psiquismo que he encontrado hasta el momento. Por suerte, siempre he vivido con alguien que compartía la misma pasión, de manera que ver fútbol no era algo absolutamente extemporáneo. Eso sí, valoro el futbol que mezcla calidad y compromiso. –¿Un hobby que le relaje? –El cine y la música. Soy muy cinéfilo, pues considero que el lenguaje cinematográfico es uno de los más eficaces para abordar las grandes cuestiones de la vida. La música me gusta toda, aunque, por la generación en que nací, me encanta el rock, especialmente el folk-rock y el blues. –Aún falta mucho, pero ¿cómo le gustaría llegar a la próxima asamblea del Movimiento en 2020? –Espero llegar vivo, porque a este ritmo... Fuera de bromas, me gustaría ver aumentada en mí la esperanza. Jesús Morán nació en 1957 en Navalperales de Pinares (Ávila), pero pronto se trasladó con su familia a Cercedilla, en la sierra de Madrid. Es focolarino sacerdote, según lo requerido por los Estatutos Generales de los Focolares para cubrir la función de copresidente del Movimiento. Consejero saliente del Consejo General de los Focolares durante el último sexenio para el aspecto de la formación cultural, es miembro de la Escuela Abba, centro interdisciplinario de estudios del Movimiento. Durante más de 25 años vivió al servicio de los Focolares en Chile, Bolivia, México y Cuba. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Chile, está terminando actualmente el doctorado en Teología en la Universidad Lateranense de Roma.


Deja aquí tu comentario


Introduce los caracteres que ves en la imagen

Numeros aleatorios Recargar imagen





BUSCADOR
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
Modos de acceso

De forma gratuita


Acceso a cinco artículos cada mes: dos de la revista del mes en curso y tres de revistas anterior, a su elección
logoIntroduzca los datos para el registro












Suscripción


Recepción de la revista en papel en su domicilio y acceso online a todos los artículos de las revistas

Solicitud de suscripción a la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados.



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población




Teléfono de contacto


E-mail



Contraseña



Repita Contraseña



Suscripción anual:
España: 47 €
Otros países: 57 €

Otras suscripciones anuales:
Colaborador: 60 €
España, 5 revistas: 180 €


Forma de pago
Domiciliación bancaria
Giro Postal
Transferencia
Paypal
Pago con tarjeta


Comentario



Acepto los siguientes términos y condiciones: En cumplimiento de lo establecido en el art. 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, procedemos a informarle de que sus datos serán incorporados a un fichero informatizado de datos personales con fines comerciales y promocionales, incluida la publicidad por medios electrónicos que puedan ser de su interés, cuyo responsable es Editorial Ciudad Nueva con domicilio en José Picón, 28 - 28028 Madrid y tiene derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de los datos que sobre usted figuren en el mismo.


Su solicitud de suscripción ha sido enviada.
Nos pondremos en contacto con usted
Muchas gracias

Enviaremos tres ejemplares a su dirección para que conozca la revista

Conozca la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados para que podamos enviarle tres ejemplares de la revista a su dirección .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario




Recomiende la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulariocon los datos de la persona a la que quiere que le enviemos tres ejemplares de la revista para que la conozca .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario








Editorial Ciudad Nueva
C/ José Picón, 28
28028 Madrid (España)
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
facebook