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Junio - 2008


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El run-run de la unidad

Anabel Prieto


Run4unity Cuando se ponen a correr es que tienen una meta. La segunda edición de la Run4unity ha movilizado a más de cien mil “chicos y chicas por la unidad” en todo el mundo.

Manila, Budapest, París, Barcelona, Jerusalén, Oslo, Nairobi, Ciudad de México, Saô Paolo, Granada, Nueva York, Melbourne… y muchas más ciudades de los cinco continentes, distantes cientos o miles de kilómetros entre sí y sin embargo unidas el pasado 10 de mayo por “un arco iris de paz y de unidad”, la Run4unity 2008 (léase algo así como “ranforiuniti”, y entiéndase “correr por la unidad”). Se trata, para quien no lo sepa, de la segunda edición de una peculiar “carrera de relevos mundial” promovida por los “Chicos y chicas por la unidad”. O sea, que de 5 a 6 de la tarde en cada huso horario, y empezando por las islas del Pacífico, los chicos realizaban una actividad distinta en cada lugar, y una vez cumplida su hora de “carrera”, pasaban el testigo al siguiente huso horario, en muchos casos mediante una llamada telefónica, como hicieron los chicos de Madrid, que recibieron el testigo de los de Atenas y se lo pasaron a los de Las Palmas. De este modo, durante 24 horas seguidas se produjo un relevo planetario de paz y solidaridad, en una carrera que ha llegado incluso a los puntos más conflictivos. Y cuando más de 100.000 adolescentes y niños en casi 300 ciudades de 87 países de todo el mundo se ponen a correr para que el mundo esté más unido, quiere decir que tienen una meta. Era la primera gran manifestación del Movimiento de los Focolares tras el fallecimiento de Chiara Lubich, y los “Chicos y chicas por la unidad” querían dedicarle su Run4unity para darle un “gracias mundial” y además dejar constancia de que se comprometen a continuar la carrera para cumplir su sueño: “Que todos sean uno”. La Run4unity 2008 ha sido también la ocasión para mostrar públicamente los centenares de proyectos concretos de “ColoreAMOs la ciudad” (ver Ciudad Nueva, marzo 2008). ¿Objetivo? Llenar de color, con el amor, esos “rincones grises” que hay en todas las ciudades: residencias de ancianos, orfanatos, barrios marginales, parques públicos sucios... Grupos de chicos, de acuerdo con las instituciones locales y unidos entre sí a nivel mundial por una web (www.teens4unity.net) son protagonistas de una ciudadanía activa y promotores de un futuro de paz y de unidad entre los pueblos. Una “jornada inolvidable” que ha requerido una preparación de meses y en la que la actividad deportiva se entrelazaba con otras de carácter lúdico, ecológico y muchas de tipo social… Imaginación no ha faltado, pero siempre bajo una única ley: la “regla de oro”. El punto culminante de la Run4unity fue una retransmisión vía satélite desde la Plaza Navona de Roma, de una hora de duración. Allí se habían reunido 2.500 chicos y chicas de 43 países, y gracias a las cámaras de televisión pudieron compartir con todo el mundo sus proyectos y testimonios de vida. Durante la transmisión hubo dos conexiones telefónicas: una con Bolívar, un pueblo andino a unos 3.300 metros de altitud, y otra con Jerusalén. Aquí los reflectores enfocaron uno de los escenarios bélicos de nuestro tiempo: «En la zona árabe –cuentan los chicos– hay puestos de control que humillan a las personas; en la zona israelí se vive con miedo e inseguridad. Chicos judíos, cristianos y musulmanes hemos decidido conocernos y valorarnos: visitamos juntos los lugares sagrados de cada religión». Siguiendo una secuencia de signos matemáticos con un significado añadido, en el escenario van tomando la palabra chicos y chicas de distintos países. Del signo (+), o sea, “más amor”, habla una chica paraguaya y cuenta cómo ayudó a sus compañeros atrapados por el alcohol. El signo de dividir (÷) lo entienden como “compartir”, y el ejemplo que ponen es el de una escuela de Recife (Brasil) donde surgió un “club del dar” contra el consumismo, en el que también se han visto involucrados los adultos y que hoy lleva a cabo la construcción o reforma de viviendas en barrios pobres. El signo (-) es claro: “menos dolor”. Un chico de Tanzania cuenta al respecto su experiencia a raíz del drama de la separación de sus padres: «A veces me quejaba a Dios y (…) escuchando a mis amigos hablar de sus padres, hacía comparaciones. En esos momentos, mi único secreto era ofrecerle todo a Jesús y, cuando podía, también mi dolor. Sabía que él en la cruz había cargado con los sufrimientos de todos los hombres, también los míos. Las palabras del Evangelio: “Felices los que sufren, porque serán consolados”, me han dado fuerza para seguir “luchando” y enseñado a ser paciente». Tanto por ciento es el siguiente signo (%), o sea, el “céntuplo” que promete el Evangelio. Lo ilustra una original y generosa iniciativa de los chicos de Pakistán con su “Banco de la providencia”, en el que no sólo se comparten «bienes materiales, sino también las alegrías, los dolores y sobre todo el esfuerzo realizado para vivir siempre la regla de oro». Luego esta el signo de multiplicar (x), es decir, “por todos”, sin excluir a nadie. De esto habla la ecuatoriana Tamia, una chica de 13 años de etnia quechua que vive en una pequeña comunidad indígena: «Fui nombrada presidente del gobierno juvenil de 19 comunidades indígenas a las que representé en un simposio celebrado en Ginebra sobre los derechos de los niños. La regla de oro es la mejor solución a todos los problemas». Por último (=), que estos chicos entienden como “igual a uno”, es decir, un mundo unido en la fraternidad. «Yo estaré en la Plaza Navona como pueda», había asegurado Chiara Lubich a los “Chicos por la unidad” poco antes de dejar esta tierra, y gracias a una grabación en vídeo ella misma invita a los chicos a vivir el “arte de amar”. Con una coreografía de luces que envuelve a los presentes, dibujando “bordados luminosos”, como expresión del amor que nace del Evangelio y aclara las pequeñas y grandes “noches” personales y del mundo, los chicos expresan su adhesión a la invitación de Chiara y además sirve como conclusión de la retransmisión. En la Plaza Navona estaba el alcalde de Roma, Gianni Alemano, y dijo esto: «Espíritu de fe y de esperanza: sobre estos valores se puede construir el futuro. Trataremos de aprender algo de vosotros. Las instituciones tienen mucho que aprender». Atletas de prestigio han querido participar en la Run4unity allí donde estaban, como el campeón de descenso de esquí alpino austríaco, Michael Walchhofer, la campeona olímpica suiza de triatlón, Brigitte McMahon, o la campeona mundial y olímpica de esquí de fondo Stefania Belmondo. También varios escenarios de la Run4unity en España, que en total fueron dieciséis, han contado con la asistencia y el apoyo de instituciones civiles y eclesiales. En Barcelona, durante la lectura del manifiesto “ColoreAMOs la ciudad” estaba presente Maite Fandós, concejala y presidenta de la Comisión de Cultura, Educación y Bienestar Social del ayuntamiento. Valoró mucho el apoyo de las familias como base para que los chicos interioricen valores tan importantes como la solidaridad. Por otra parte, Pedro Núñez Morgades, concejal del Menor y la Familia del ayuntamiento de Las Rozas, asistió a la Run4unity en esta localidad madrileña. Al despedirse dio las gracias a todos los que habían colaborado en la organización. Y en Córdoba estuvo la concejal de Juventud. Muchas entidades públicas han patrocinado y colaborado localmente: ayuntamientos, juntas de distrito, institutos de deporte, policías locales, entidades bancarias… Los “Chicos por la unidad” de Sevilla recibieron una carta del cardenal Amigo dándoles su bendición para el evento y asegurándoles sus oraciones, y afirmaba que «desde un lugar preferente en el cielo, la recordada y querida Chiara presenciará, con gozo pleno, el espectáculo de luz y color (…) de la Run4unity». También Mons. Giménez, obispo auxiliar de Valencia, bendijo la iniciativa. En varias ciudades la meteorología no acompañó el desarrollo del evento. La tan deseada y necesaria lluvia, que algunos lugares caía a mares, transformó la Run4unity en “rain4unity”, como alguno con sentido del humor ha dicho, e hizo cambiar el programa previsto, pero, como notó un periodista de Granada, «¡Nunca he visto tanta serenidad frente al imprevisto continuo!». Lejos de “aguar” la fiesta, esta circunstancia ha sido una buena ocasión para experimentar concretamente la intervención de la Providencia, como nos cuentan los de Murcia. En cambio, en Azpeitia (Gipuzcoa), a punto de empezar la Run4unity, paró de llover, dando «prioridad a la marcha, que ha tenido un colorido muy especial (…) La policía municipal iba abriendo camino y parando la circulación; y a su paso la gente se asomaba a los balcones, salían de los bares y restaurantes a ver lo que pasaba, porque era inédito que participasen en esta marcha por la paz personas venidas incluso de Burgos y de otras provincias del norte de España». La radio y la televisión locales de Azpeitia pudo difundir la noticia gracias a una rueda de prensa que los mismos chicos realizaron. Otros modernos medios (youtube) han sido canal de esta importante cita mundial. Canales de televisión de todo el mundo (Burundi, Brasil, Polonia, Líbano, Estados Unidos, Italia, etc.), entre ellos Popular TV de España, colaboraron en la difusión del programa que se emitió desde la Plaza Navona. Al final del día, todos delante del televisor siguiendo la retransmisión. Y para algunos, ¡sorpresa! «No podía imaginar –dice un malagueño– que este ideal abrazase todo el mundo… ¡Es una potencia!... Yo quiero conocerlo mejor». Muchos participantes han experimentado alegría: «La retransmisión ha sido super-chula. Las experiencias nos han impresionado mucho, porque se ve que, viviendo la regla de oro, se puede encontrar soluciones a las dificultades que los chicos tenemos» (Las Rozas); «Ver a tantos chicos y personas que son de distintas religiones y que viven por la paz es una alegría, porque eso es lo que queremos también nosotros» (Azpeitia). Y para concluir, un deseo unánime en el corazón de todos: «Unidos a todos los chicos y chicas de todo el mundo –dicen los de Vigo–, nos proponemos continuar la carrera y colorear nuestra ciudad. Más allá de todos los problemas, queremos seguir siempre adelante y no rendirnos jamás».


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