Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
logorevista

Usuario
Contraseña   
Recordar contraseña
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestros
libros
libro

Mirador
Julio - 2014


EN ESTE NÚMERO


Suscríbase si quiere tener acceso a la descarga de los pdf de todos los artículos.
Regístrese para poder descargarse dos artículos del número actual y tres de números anteriores al mes.

Purificando la memoria

Inma Álvarez


Ni Tuam fue un campo de concentración, ni es todo un montaje.

Desde que saltara a la prensa el supuesto hallazgo de una fosa con 796 cadáveres de bebés y niños en el lugar donde hace décadas se erigía una casa de acogida para madres solteras llevada adelante por una congregación religiosa en la localidad irlandesa de Tuam, la Iglesia vuelve a estar en el ojo del huracán. Periódicos de todo el mundo han vuelto a clamar histéricamente contra el sadismo de la Iglesia católica, contra la nueva «Srebrenica», como han dicho algunos medios de comunicación especialmente beligerantes. Por la parte católica, la ya muy humillada Iglesia irlandesa ha respondido con prontitud, prometiendo total transparencia y colaboración con las autoridades. Los obispos de Tuam y Dublín han querido dejar claro que no se les puede imputar este hecho, y han pedido a los implicados (la congregación) que dé la cara. Por otro lado, no han faltado voces entre los católicos, como la de Michael Cook en MercatorNet, denunciando una campaña de difamación contra la Iglesia católica. Y es verdad que la campaña existe y que se ha difundido una imagen tremebunda de monjas despiadadas que maltrataban y dejaban morir de hambre o frío a niños fruto de “relaciones pecaminosas”, para luego arrojar sus cuerpos a una fosa séptica como si fueran alimañas. ¿Qué hay de cierto en todo esto? La existencia de esta tumba colectiva se conoce desde la década de los 70, cuando dos muchachos, Barry Sweeney y Frannie Hopkins, descubrieron por casualidad pequeños cráneos en un hueco en el suelo del patio donde en el pasado estuvo el edificio, que hoy ya no existe. Su relato llegó a los oídos de una historiadora local, Catherine Corless, quien llevaba tiempo investigando sobre el asunto. Ella documentó exactamente 796 muertes de niños pequeños indocumentados en «The Home» («La Casa»), pero no todos, ni mucho menos, están enterrados en la fosa descubierta en Tuam. Ésta contenía sólo una veintena de cuerpos, según los muchachos. Como mucho unos 200, asegura Corless, quien ha sido la primera indignada por cómo la prensa ha tratado el asunto, poniendo en su boca cosas que ella no ha dicho. A raíz de las investigaciones, se formó un comité local para buscar fondos para colocar una pequeña placa en la fosa, en recuerdo de los pequeños. La propia Corless pagó de su bolsillo el certificado de defunción de cada uno de ellos, documentando así sus nombres, edad y causa de fallecimiento. Fue esta iniciativa la que saltó a la opinión pública, provocando indignación en todo el mundo. Pero no todo es mentira En 1996, la historia de Eileen, a quien le quitaron a su bebé para darlo en adopción en Estados Unidos, llamó por primera vez la atención sobre la tragedia de estas casas de acogida. El caso de Philomena, recientemente recibida por el Papa Francisco, ha tenido también su eco en el cine. Después, la historia de las Lavanderías de la Magdalena, especie de “centros educativos-correccionales” para chicas, convenientemente “adaptada” al cine con todos los ingredientes de un buen cóctel anticatólico, exagerado en todos los detalles, arrojó aún más lobreguez sobre la labor de la Iglesia en aquella época. Los hechos no fueron así. Los correccionales no eran campos de concentración donde se daba palizas a las mujeres y se practicaba el sadomasoquismo, pero ¿fueron lugares de evangelización? ¿Fueron expresión de esa madre Iglesia que acoge a sus hijos menos favorecidos? Los testimonios reales de la época tampoco parecen muy de acuerdo con esta visión. Quizás la nota de sensatez la haya puesto el ministro irlandés para la Infancia, Charlie Flanagan, al declarar a la prensa: «La historia de estas casas de acogida en Irlanda a principios y mediados del siglo XX refleja la respuesta brutal y despiadada de las instituciones sociales, religiosas y estatales, y en muchos casos de las familias, hacia estas jóvenes mujeres y niños cuando estaban más necesitados y eran más vulnerables» (Irish Times, 5 junio 2014). Pedir perdón Cuando una joven cometía “el pecado” (parece que sólo haya uno, a veces), era la propia familia la que la abandonaba a su suerte, con lo que no tenía más remedio que acudir a casas como ésta. Era toda una sociedad inmisericorde, incluidos los católicos, que apartaba a estas mujeres y a sus hijos. Algunos católicos se equivocan centrando el debate en las exageraciones de los furiosos anticatólicos. Podemos enfadarnos por la manipulación, pero estas casas, ¿existieron o no? Esos cuerpos, ¿se enterraron de forma indigna o no? A estos niños, ¿se les negaba el bautismo o no? En medio, objeto del fuego cruzado y sin importarle, en el fondo, a nadie, están las personas que sufrieron porque cuando cometieron errores no recibieron la ayuda de un buen samaritano, sino la fría condena de un legista. Y de esto sí hay que pedir perdón, y cuanto antes.


Deja aquí tu comentario


Introduce los caracteres que ves en la imagen

Numeros aleatorios Recargar imagen





BUSCADOR
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
Modos de acceso

De forma gratuita


Acceso a cinco artículos cada mes: dos de la revista del mes en curso y tres de revistas anterior, a su elección
logoIntroduzca los datos para el registro












Suscripción


Recepción de la revista en papel en su domicilio y acceso online a todos los artículos de las revistas

Solicitud de suscripción a la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados.



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población




Teléfono de contacto


E-mail



Contraseña



Repita Contraseña



Suscripción anual:
España: 47 €
Otros países: 57 €

Otras suscripciones anuales:
Colaborador: 60 €
España, 5 revistas: 180 €


Forma de pago
Domiciliación bancaria
Giro Postal
Transferencia
Paypal
Pago con tarjeta


Comentario



Acepto los siguientes términos y condiciones: En cumplimiento de lo establecido en el art. 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, procedemos a informarle de que sus datos serán incorporados a un fichero informatizado de datos personales con fines comerciales y promocionales, incluida la publicidad por medios electrónicos que puedan ser de su interés, cuyo responsable es Editorial Ciudad Nueva con domicilio en José Picón, 28 - 28028 Madrid y tiene derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de los datos que sobre usted figuren en el mismo.


Su solicitud de suscripción ha sido enviada.
Nos pondremos en contacto con usted
Muchas gracias

Enviaremos tres ejemplares a su dirección para que conozca la revista

Conozca la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados para que podamos enviarle tres ejemplares de la revista a su dirección .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario




Recomiende la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulariocon los datos de la persona a la que quiere que le enviemos tres ejemplares de la revista para que la conozca .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario








Editorial Ciudad Nueva
C/ José Picón, 28
28028 Madrid (España)
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
facebook