Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
logorevista

Usuario
Contraseña   
Recordar contraseña
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestros
libros
libro

Palabra y vida
Diciembre - 2013


EN ESTE NÚMERO


Suscríbase si quiere tener acceso a la descarga de los pdf de todos los artículos.
Regístrese para poder descargarse dos artículos del número actual y tres de números anteriores al mes.

Plantar cara a las dificultades

Vicente Correa


La vida da muchas vueltas, pero si uno tiene la brújula bien orientada, todo adquiere sentido y se llena de Vida.

Hace mucho tiempo que conozco a Paquita y Mariano, toda una vida que contar. Un día me acerco a su casa, en Granada, y conversamos un buen rato. Me parece tan estupendo lo que dicen que quiero compartirlo con los lectores de Ciudad Nueva, pues estoy convencido de que, si vivimos como ellos, las dificultades no desaparecerán, pero sabremos afrontarlas de otra manera, sin perder nunca la paz. –Hace ya casi cuarenta años que vivís en Granada, pero no sois de aquí. Motivos de trabajo y algo más. ¿Qué nos cuentas, Mariano? –Los dos somos de Murcia y allí nos casamos. Como no tenía trabajo estable, nos fuimos a Barcelona con mis padres. Había estudiado electrónica y encontré trabajo en un negocio del ramo. Mientras tanto nació nuestra primera hija. Al cabo de un año nos fuimos a Suiza y luego a Alemania, donde pude simultanear el trabajo con cursos de especialización. Tres años después volvimos a Barcelona, ya con dos hijos. Me contrataron para dirigir una fábrica de televisores y en poco tiempo conseguimos tener nuestra propia casa. Cuando nació la tercera hija, cerró la fábrica. ¡Otra vez a empezar de nuevo! –Ahí vuestra vida dio un giro, ¿verdad, Paquita? –En esos primeros seis años de casados pasaron cosas para dar y vender: la operación de la niña cuando tenía 1 mes, el nacimiento de mi hijo en Alemania con muchas dificultades en el parto, el regreso a España… Un día llegó Mariano diciéndome que había conocido a una gente que quería «vivir el Evangelio». Me llamó la atención. En realidad, yo me consideraba una persona religiosa, iba a misa y tenía mis devociones, pero esa expresión no la había oído nunca antes: «vivir el Evangelio». Eso me animó para ir a una reunión del Movimiento de los Focolares. –¿Qué recuerdas de aquel día? –Fue algo que me llegó al corazón. Admiraba las palabras que usaban para expresarse y pensaba que no estaban dentro de mi cultura. Hablaron de la Palabra de Vida de tratar de llevarla a la práctica. Recuerdo que se habló de María, la Madre de Dios, y pude entender quién era Ella realmente. La Fuensantica pasó a ser un modelo para mi vida y no alguien a quien recurrir para superar una dificultad y basta. Desde entonces empecé a amar de verdad a María, tratando de imitarla y procurando ser para todos como otra ella, para mis hijos y para Mariano. Su vida también dio un cambio. En casa con los niños, empezó a ayudarme en serio, dándoles de comer, bañándolos, con las tareas de casa… –Mariano ¿qué significó para ti encontrarte con este «estilo de vida nuevo»? –Me impresionó mucho la propuesta de vivir como los primeros cristianos, que lo tenían todo en común, que estaban dispuestos a dar la vida unos por otros, a amar siempre, perdiendo sus ideas para entrar en la vida del otro y comprenderlo profundamente. Como decía san Pablo, «para hacerse uno con el otro». Y lo pude constatar muy pronto. Como decía, después de nacer la tercera hija me había quedado sin trabajo y una de las familias que conocimos aquel día nos ofreció ir a trabajar a su negocio de electrodomésticos. – Paquita, has tenido siete hijos y los cuatro primeros nacieron por cesárea, en aquellos tiempos… Todo un testimonio de coraje y confianza en Dios ante las dificultades, no solo económicas, sino las que ponen en peligro la misma vida… – Sí, pero aquí el Evangelio seguía haciéndose realidad: «Pedid y se os dará», «Hágase tu voluntad y no la mía»… Todo llegaba: un trabajo mejor, un sueldo más alto, una casa más grande… También un parto milagroso, el que había de ser la quinta cesárea y posiblemente la muerte de la madre, de forma sorprendente se transformó en un parto natural con unas mellizas preciosas, pero al ser dos y más pequeñas, resultó todo más fácil… – Muchas dificultades en la vida, también ahora, en esta situación de crisis en que nos encontramos. ¿Qué os ha ayudado a salir adelante? – Trato de vivir esta vida evangélica con las personas que encuentro en mi entorno y así experimento el amor que va y vuelve. En cierta ocasión una de mis hijas insistió para que la acompañara a una tienda de ropa, pero vi que los precios eran demasiado altos para mí. Con sorpresa, descubrí que dentro de una caja tenían unos retales, y fue estupendo, porque saqué cuatro piezas y pude hacer unos vestidos. ¡Cada trozo me costó un euro! O sea, que por cuatro euros conseguí un trajecito, una faldita y un vestido. De nuevo se cumplía el Evangelio, que promete el céntuplo a los que buscan el reino de Dios: no había comprado la ropa que me gustaba porque era muy cara y Dios me regaló aquellos retales… – Veo que sabes coser. ¿Pones esta habilidad al servicio de los demás? –Voy a contarte otro episodio más reciente aún. Una amiga me pasó un número de teléfono que había cogido de un cartel que anunciaba un taller de moda y reciclaje. Me llamó la atención y me apunté. En ese taller se enseña a reciclar la ropa que ya no se lleva para actualizarla. Casi al final del curso el taller se iba a quedar sin gente y previsiblemente la profesora se quedaría en la calle. Les presenté a la profesora a seis amigas mías del gimnasio y todas se apuntaron, así que el próximo curso tendrá que hacer dos sesiones. La profesora me preguntó: «Paquita. ¿por qué actúas de esa manera?». «Trato de vivir el Evangelio –le respondí–, que en este momento me dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”». Se quedó de una pieza y me dijo: «Si todo el mundo hiciese lo mismo, ya tendríamos el cielo en la tierra». Tengo ya 77 años, pero cada día es nuevo para mí y vuelvo a empezar poniendo a Dios en el primer lugar de mi vida. La situación actual de crisis también es mía y procuro hacerlo todo como si me tocara lo peor en primera persona, sin salirme del presente. – Y Mariano añade… – Creemos que en la actual situación económica y laboral de muchas familias, estos episodios de nuestra vida pueden servir para ayudarles a mantener la esperanza en tiempos difíciles. Como lo vivían los hijos Los hijos vivíamos sabiendo que había problemas económicos, ya que los padres nos tenían al corriente, pero sin angustiarnos, pues nos hablaban de la Providencia: Dios cuidaba de nosotros. Dos episodios: Yo tenía 10 años, eran las fiestas de Navidad y estábamos de vacaciones. Había llegado la familia de Murcia a pasar unos días. Llamaron a la puerta y… ¡un paquete bien grande! Solo el paquete; no había nadie para entregarlo. Cuando abrimos aquella caja, estaba llena de comida, turrones, latas… ¡Imaginaos qué alegría! ¡Esas Navidades no nos faltaría de nada! Un año más tarde, en pleno invierno, alguien nos dio dos abrigos azul marino y dos gorritos rojos preciosos, a estrenar, para mis hermanas mellizas, Mª José y Chiare, que entonces tenían 3 años. Cuando al día siguiente iban a la escuela, las dos de estreno, estaban radiantes. La religiosa de la portería exclamó: ¡pero qué guapas estáis! Y ante el asombro de todos, ellas dijeron: «¡La Providencia!» Realmente experimentábamos la vida de los primeros cristianos, donde las necesidades y los bienes circulaban. Lourdes Illán


Deja aquí tu comentario


Introduce los caracteres que ves en la imagen

Numeros aleatorios Recargar imagen





BUSCADOR
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
Modos de acceso

De forma gratuita


Acceso a cinco artículos cada mes: dos de la revista del mes en curso y tres de revistas anterior, a su elección
logoIntroduzca los datos para el registro












Suscripción


Recepción de la revista en papel en su domicilio y acceso online a todos los artículos de las revistas

Solicitud de suscripción a la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados.



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población




Teléfono de contacto


E-mail



Contraseña



Repita Contraseña



Suscripción anual:
España: 47 €
Otros países: 57 €

Otras suscripciones anuales:
Colaborador: 60 €
España, 5 revistas: 180 €


Forma de pago
Domiciliación bancaria
Giro Postal
Transferencia
Paypal
Pago con tarjeta


Comentario



Acepto los siguientes términos y condiciones: En cumplimiento de lo establecido en el art. 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, procedemos a informarle de que sus datos serán incorporados a un fichero informatizado de datos personales con fines comerciales y promocionales, incluida la publicidad por medios electrónicos que puedan ser de su interés, cuyo responsable es Editorial Ciudad Nueva con domicilio en José Picón, 28 - 28028 Madrid y tiene derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de los datos que sobre usted figuren en el mismo.


Su solicitud de suscripción ha sido enviada.
Nos pondremos en contacto con usted
Muchas gracias

Enviaremos tres ejemplares a su dirección para que conozca la revista

Conozca la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados para que podamos enviarle tres ejemplares de la revista a su dirección .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario




Recomiende la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulariocon los datos de la persona a la que quiere que le enviemos tres ejemplares de la revista para que la conozca .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario








Editorial Ciudad Nueva
C/ José Picón, 28
28028 Madrid (España)
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
facebook