Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
logorevista

Usuario
Contraseña   
Recordar contraseña
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestros
libros
libro

Mirador
Febrero - 2013


EN ESTE NÚMERO


Suscríbase si quiere tener acceso a la descarga de los pdf de todos los artículos.
Regístrese para poder descargarse dos artículos del número actual y tres de números anteriores al mes.

2013, año decisivo para Europa

George Friedman


Una mirada desde fuera a la crisis económica y política de Europa.

Han pasado más de cuatro años desde que empezó la crisis financiera y cerca de dos desde que los problemas generados por ésta provocaran una crisis de deuda soberana y una crisis bancaria en Europa. Desde entonces, la crisis ha pasado de ser financiera a ser económica, con una Europa en marcha hacia la recesión y un nivel de desempleo en todo el continente por encima del 10%. Pero hay algo de mayor transcendencia aún: en este período, el mecanismo de toma de decisiones creado cuando se fundó la Unión Europea ha sido incapaz de ofrecer soluciones políticas que fueran a la vez aceptables por la mayoría e implementables. Los países de la UE se han tratado entre sí menos como miembros de una sola entidad política y más como estados individuales que persiguen sus propios intereses nacionales, en algo que se ha convertido como un juego en que el éxito de uno va en detrimento del otro. Esto se puede mirar desde dos perspectivas. La primera se centra en qué países deben asumir la carga de estabilizar la eurozona. Los países económicamente más sanos quieren que los países más débiles soporten la carga mediante la austeridad. Los países más débiles querrían que los países más fuertes soportaran la carga concediéndoles préstamos a pesar del creciente riesgo de que no puedan devolverlos en su totalidad. El resultado han sido constantes intentos de llegar a acuerdos que no han terminado de funcionar. La segunda perspectiva es la de clase. ¿Deberían soportar la carga las clases media y baja mediante el recorte de gastos públicos en servicios de los que son beneficiarios? ¿O deberían ser las clases acomodadas las que lleven el peso mediante el aumento de los impuestos y la regulación? Hay europeos que creen que la Unión Europea está resolviendo sus problemas, pero la pregunta es: ¿qué problemas está resolviendo? ¿El de los bancos?, ¿el del desempleo?, ¿o el de la incapacidad de sus países miembros para encontrar soluciones comunes? Los funcionarios europeos han trabajado en esto último desde hace años, y son de los mejores y más brillantes del mundo. Su incapacidad para diseñar una solución no radica tanto en la falta de buenas ideas ni en la necesidad de reflexionar más sobre el problema, sino en el hecho de que no existe un acuerdo político sobre quién va a pagar el precio geográfica y socialmente. Las tensiones nacionales y las tensiones de clase han impedido la elaboración de una solución en la que puedan estar de acuerdo y luego respetarla. Si la Unión Europea no encuentra la solución a este problema en 2013, habría que empezar a dudar seriamente si existe una solución, y empezar a pensar en una Europa sin la Unión Europea o con una muy debilitada. Sin embargo, si Europa consigue elaborar un plan que cuente con el apoyo general y el ímpetu necesario para llevarlo a cabo, podríamos decir que Europa estaría empezando a salir de la crisis, y también que esto sería lo más importante que podría suceder en 2013. (...) Los otros costes de la crisis La dimensión política, no la financiera, se ha convertido en la más importante. Es muy probable que la Unión Europea esté consiguiendo resolver sus problemas bancarios y pueda evitar otros problemas de deuda soberana, pero el precio que ha pagado es el de la recesión y, mucho más grave, el desempleo (...). Tratándose de países industrializados avanzados –algunos son los más poderosos de Europa– las cifras [de desempleo] son impresionantes. Por eso, es importante tener en cuenta lo que estas cifras significan socialmente. (...) Hay que recordar que el desempleo no afecta sólo al desempleado, sino también a su familia, a sus padres y tal vez a otros parientes. El efecto no es sólo económico, sino también psicológico. Crea depresión, sensación de fracaso y miedo. También crea jóvenes sin raíces, pero llenos de energía y rabia. El paro es la raíz de los movimientos antisistema de izquierda y de derecha. Los parados de larga duración y sin esperanza de encontrar trabajo tienen poco que perder y algo que ganar, según creen ellos, desestabilizando el Estado. Es difícil cuantificar el nivel de desempleo que engendra ese tipo de actitud, pero no hay duda de que Grecia y España se encuentran en esa zona y que otros países podrían estarlo. Es interesante notar a este respecto que mientras Grecia ya ha desarrollado un movimiento radical de derechas de cierta importancia, el sistema político en España se mantiene relativamente estable, a pesar del estrés que experimenta entre la administración central y las comunidades autónomas. (…) Por todo esto, 2013 es un año crucial para Europa. (…) La desigual distribución de la carga, tanto a nivel de los Estados como a nivel social, es la amenaza que afronta la Unión Europea. No es simplemente una cuestión de Estados que tiran en direcciones diferentes, sino de movimientos políticos que emergen en particular de los sectores de la sociedad más afectados económicamente, que serán a la vez nacionalistas y desconfiarán de sus gobernantes. (…) Europa en la encrucijada La Unión Europea ha estado tan centrada en la crisis financiera que no está claro si los funcionarios y los burócratas han captado la gravedad del desempleo (…). En parte, se debe a la geografía. Los países con bajo nivel de desempleo tienden a ser los del norte de Europa, corazón de la Unión Europea, mientras que los que padecen un nivel de desempleo catastróficamente alto se encuentran en la periferia. Es fácil ignorar lo que queda lejos. Pero 2013 es el año en que la definición del problema debe ir más allá de la crisis financiera a las consecuencias sociales de esta crisis. Si no se encuentra una solución, al menos debe haber avances visibles. Es difícil imaginar cómo un estancamiento continuado de la economía y esos altos niveles de desempleo pueden continuar otro año sin empezar a generar una oposición política significativa que cree gobiernos, o fuerce a los que ya están en el poder, a desgarrar el tejido de Europa. Ese tejido no tiene la madurez suficiente ni es lo suficientemente fuerte como para hacer frente a los desafíos. A los ciudadanos no se les está pidiendo que mueran por la Unión Europea en un campo de batalla, sino que vivan una vida de pobreza y decepción. En muchos sentidos, eso es más difícil que ser valientes. Y puesto que fundamentalmente la promesa de la Unión Europea era la prosperidad, el fracaso en proporcionar esa prosperidad no es sostenible, sobre todo cuando lo que se proporciona es una distribución desigual de la riqueza. Si Europa está en crisis, la mayor economía del mundo está en crisis, tanto política como económica. Y eso es lo que le importa al mundo tal vez más que cualquier otra cosa. George Friedman es doctor en Administraciones Públicas por la Universidad de Cornell (EEUU) y fundador y presidente de Stratfor, empresa líder en el campo de estrategias globales. Europe in 2013: A Year of Decision se reproduce con permiso de Stratfor. Traducción de Ciudad Nueva.


Deja aquí tu comentario


Introduce los caracteres que ves en la imagen

Numeros aleatorios Recargar imagen





BUSCADOR
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
Modos de acceso

De forma gratuita


Acceso a cinco artículos cada mes: dos de la revista del mes en curso y tres de revistas anterior, a su elección
logoIntroduzca los datos para el registro












Suscripción


Recepción de la revista en papel en su domicilio y acceso online a todos los artículos de las revistas

Solicitud de suscripción a la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados.



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población




Teléfono de contacto


E-mail



Contraseña



Repita Contraseña



Suscripción anual:
España: 47 €
Otros países: 57 €

Otras suscripciones anuales:
Colaborador: 60 €
España, 5 revistas: 180 €


Forma de pago
Domiciliación bancaria
Giro Postal
Transferencia
Paypal
Pago con tarjeta


Comentario



Acepto los siguientes términos y condiciones: En cumplimiento de lo establecido en el art. 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, procedemos a informarle de que sus datos serán incorporados a un fichero informatizado de datos personales con fines comerciales y promocionales, incluida la publicidad por medios electrónicos que puedan ser de su interés, cuyo responsable es Editorial Ciudad Nueva con domicilio en José Picón, 28 - 28028 Madrid y tiene derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de los datos que sobre usted figuren en el mismo.


Su solicitud de suscripción ha sido enviada.
Nos pondremos en contacto con usted
Muchas gracias

Enviaremos tres ejemplares a su dirección para que conozca la revista

Conozca la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados para que podamos enviarle tres ejemplares de la revista a su dirección .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario




Recomiende la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulariocon los datos de la persona a la que quiere que le enviemos tres ejemplares de la revista para que la conozca .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario








Editorial Ciudad Nueva
C/ José Picón, 28
28028 Madrid (España)
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
facebook