Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio y poder registrar el proceso de compra. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las 'cookies', puedes ver nuestra política de cookies, aquí
Política de cookies +
logorevista

Usuario
Contraseña   
Recordar contraseña
logoIntroduzca su email y recibirá un mensaje de recuperación de su contraseña






                 

Conozca
nuestros
libros
libro

Mirador
Mayo - 2012


EN ESTE NÚMERO


Suscríbase si quiere tener acceso a la descarga de los pdf de todos los artículos.
Regístrese para poder descargarse dos artículos del número actual y tres de números anteriores al mes.

Mucho más que repartir alimentos

Ana Moreno Marín


Los bancos de alimentos son hoy instituciones bien conocidas, pero no siempre fue así.

Sin ánimo de lucro y llevados adelante mayormente por personas jubiladas, mueven unas 100.000 toneladas de alimentos al año en sus 52 centros en España. Sólo en 2011 ayudaron a un millón de personas y son vitales para 6.700 entidades que reparten los productos que los bancos recogen de las empresas. Pero ¿conocen ustedes cómo surgieron? Érase una vez hace 25 años… Aunque el primer banco de alimentos surge en Fénix, EE.UU., en 1966, de la mano del jubilado John van Hengel, a España llegan 21 años después. En 1987 se crea la Fundación Banco de Alimentos de Barcelona, la primera del país. En Madrid los pasos iniciales se dieron en 1993. Por aquel entonces Javier Espinosa trabajaba como alto directivo en Citröen España y viajaba con frecuencia a Francia, donde los bancos funcionaban intensamente. De hecho, el primer banco europeo fue el de París (1984). Con su experiencia se creó el de Madrid y Javier era su representante internacional. Desde entonces ha permanecido ligado a esta iniciativa: ha sido presidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos y, actualmente, es presidente del de Madrid. Recorremos con él la historia de este banco. Un banco de alimentos… sin sede En 1994, un grupo de personas funda un banco de alimentos para dar de comer a quienes pasan hambre en la capital. No tenían ni sede; se reunían en casa de uno de los fundadores y funcionaban según las necesidades. El inicio no fue fácil. «Detectamos unas 200 entidades que necesitaban ayuda –cuenta Javier–, así que en verano uno de los fundadores, Javier Ortiz, un consultor de Citröen y yo empleamos 15 días de nuestras vacaciones para conocer proveedores de Castilla-León. Y nos encontramos con que no nos creían: “¿Hambre en España?” Eso era de la posguerra... Volvimos muy desmoralizados». Sin embargo, dos semanas después, una de las empresas trajo un camión con 12 toneladas de alimentos. «¡No sabíamos ni dónde meterlos!», nos confiesa Javier, a quien la experiencia en el banco le cambió. «Al principio iba un poco prepotente: “Yo sé un montón y os voy a ayudar con todos mis conocimientos”; pero en realidad era yo el que aprendía más, porque no teníamos almacén, pero almacenábamos; no teníamos camión, pero transportábamos. Me di cuenta de la importancia de la persona; cómo la persona motivada es capaz de lograr lo que parece imposible». La historia del banco de Madrid está plagada de momentos inolvidables. Su primera sede, en la calle Rivera de Curtidores, corazón del Rastro, tenía justo debajo unos urinarios públicos, que cuidaba Conrado. Se sentaba a la entrada y al ver lo que hacían, comenzó a ayudar. «Empecé porque veía a un chaval, Alfonso, que llevaba las bolsas al almacén y se le caían por todos lados. Aquello era muy estrecho y había que colocarlo muy bien, así que intenté enseñarle y, a partir de ahí, me enganché». Literalmente, porque ahora ya jubilado acude diariamente al banco desde Alcorcón, a hora y media de camino. Llega el primero y se va el último: un auténtico testimonio de entrega. «¡Si es que el día que libro me encuentro peor!», dice Conrado. «Como aquí y estoy hasta las 16.30h. Se me hace feo irme antes; hay cosas que hacer… Cuando llego a casa a las 18h, la mujer me dice que por qué no me quedo a dormir allí», comenta entre risas. «El banco es un apoyo para todo el mundo y gracias a lo que nos dan, estamos llenando muchas bocas, que si no a ver qué haríamos con tanto paro». El banco crece con las necesidades El nuevo almacén en el que trabajan Conrado y otros 170 voluntarios comenzó a funcionar en el 99. Está situado en Colmenar Viejo, tiene 1.000 m2 y una capacidad para 1.400-1.500 palés. ¿Lujos? Ninguno. A un lado, hileras de palés que llegan hasta el techo ordenadas numéricamente; al otro, una larga pero estrecha zona de oficinas contiguas donde 4 son multitud. A Mercamadrid llegaron poco después. Allí reparten productos frescos cada día. Una característica fundamental de los bancos es que ayudan a la población de la zona. En Madrid, mueven 11.000 toneladas de alimentos al año, unas 50 al día. Trabajan con 400 ONGs e instituciones benéficas y tienen a 70 en lista de espera. El departamento de distribución conoce y homologa los colectivos, que van dos veces al mes a recoger sus lotes. Esto es posible gracias a una cadena impresionante de voluntariado, cuyas vivencias son muy fuertes. La mayor parte son jubilados, por lo que el banco no sólo es ejemplo de lucha contra el hambre y el despilfarro material, sino también humano. Son personas con mucha vitalidad, como Eduardo Berzosa, de 93 años. «Aquí estoy rompiendo las estadísticas de vida de los varones (ríe). He pasado por casi todos los puestos posibles en estos 17 años. ¡Fíjate que soy el socio número 10! Para mí el banco lo es todo porque ya no me quedan amigos y no sé estar en casa. Aquí conozco a mucha gente y hago cosas que trascienden a los demás». La crisis aumenta la solidaridad «La crisis está sensibilizando mucho a la sociedad y las empresas no disminuyen su ayuda; al contrario», nos asegura Javier. Aquellas que no tienen alimentos, ofrecen voluntarios, organizan operaciones kilo, etc. Pero las empresas no sólo dan, también reciben. Un servicio especial que se les presta son jornadas de formación para aumentar la motivación y el liderazgo de sus empleados. Javier dirige estas sesiones de no más de 15 personas. «En lugar de hacer operaciones kilo, hacen voluntariado aquí. El objetivo es que la cultura de donación y gratuidad vaya calando. Yo comparto mesa con 2 o 3 personas; me levanto de la silla y viene otro. Estamos muy estrechos, pero esto es muy importante, porque cuando nos ven trabajar dicen: “¡Y yo me quejo porque mi empresa me ha puesto un ordenador de hace un año!”. Se dan cuenta de que no necesitan tantas cosas, que pueden hacer algo más por su compañero, que los valores más profundos son gratuitos. Se van impactados y muchos vuelven al jubilarse». Y es que tanto el de Madrid como todos los bancos de alimentos son un ejemplo de valores que van más allá del propio servicio de entrega de alimentos. Que estos principios calen en el contexto de una crisis social como la nuestra es fundamental. Como dice Javier Espinosa, que también es presidente de la Asociación de Economía de Comunión en España, «el futuro no pasa únicamente por los beneficios. La economía busca otra alternativa y ésta pasa por los valores».


Deja aquí tu comentario


Introduce los caracteres que ves en la imagen

Numeros aleatorios Recargar imagen





BUSCADOR
¡¡La búsqueda no ha producido resultados!!
Modos de acceso

De forma gratuita


Acceso a cinco artículos cada mes: dos de la revista del mes en curso y tres de revistas anterior, a su elección
logoIntroduzca los datos para el registro












Suscripción


Recepción de la revista en papel en su domicilio y acceso online a todos los artículos de las revistas

Solicitud de suscripción a la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados.



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población




Teléfono de contacto


E-mail



Contraseña



Repita Contraseña



Suscripción anual:
España: 47 €
Otros países: 57 €

Otras suscripciones anuales:
Colaborador: 60 €
España, 5 revistas: 180 €


Forma de pago
Domiciliación bancaria
Giro Postal
Transferencia
Paypal
Pago con tarjeta


Comentario



Acepto los siguientes términos y condiciones: En cumplimiento de lo establecido en el art. 5 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal, procedemos a informarle de que sus datos serán incorporados a un fichero informatizado de datos personales con fines comerciales y promocionales, incluida la publicidad por medios electrónicos que puedan ser de su interés, cuyo responsable es Editorial Ciudad Nueva con domicilio en José Picón, 28 - 28028 Madrid y tiene derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición de los datos que sobre usted figuren en el mismo.


Su solicitud de suscripción ha sido enviada.
Nos pondremos en contacto con usted
Muchas gracias

Enviaremos tres ejemplares a su dirección para que conozca la revista

Conozca la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulario cumplimentando todos los datos solicitados para que podamos enviarle tres ejemplares de la revista a su dirección .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario




Recomiende la revista Ciudad Nueva


Rellene el siguiente formulariocon los datos de la persona a la que quiere que le enviemos tres ejemplares de la revista para que la conozca .



Nombre


Apellidos


Dirección


Código Postal


Población


Provincia


País


Teléfono de contacto


E-mail



Comentario








Editorial Ciudad Nueva
C/ José Picón, 28
28028 Madrid (España)
Aviso legal
Mapa de la Web
Política de cookies
@2015 Editorial Ciudad Nueva. Todos los derechos reservados
facebook