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Febrero - 2012


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ReciclaBien

Dolores Penelas


Perder el trabajo, ¿causa de depresión o estímulo para crear una empresa? Experiencia de una empresa con ambiciones ecológicas.

No sabemos muy bien de qué forma, pero ReciclaBien nació como consecuencia de una necesidad y de un vacío. La necesidad surgió cuando José Vicente, mi marido, informático de profesión, se quedó sin empleo porque la empresa donde trabajaba cerró. Era urgente conseguir otro trabajo. El vacío fue que, por ese entonces, el Punto Limpio de Torrejón de Ardoz (Madrid) estaba cerrado temporalmente. Corría el año 2002. El cierre temporal del Punto Limpio nos planteó un serio problema de conciencia: ¡no sabíamos qué hacer con el aceite usado de cocina! En ese momento José Vicente estaba dando clases particulares y se llevaba el recipiente de aceite usado para dejarlo en el Punto Limpio que encontrara en sus desplazamientos. Probablemente nuestro mismo problema de sensibilidad medioambiental lo tenían también otros vecinos. Ya hacía tiempo que nos planteábamos crear una empresa, pues el trabajo de José Vicente no se vino abajo de la noche a la mañana, sino que vivimos varios años de angustia (¿qué había pasado para que una empresa que funcionaba bien ya no fuese rentable?). El tema económico, por otra parte, era relevante, teniendo en cuenta que vivíamos de nuestras nóminas y una se había esfumado. Nuestra hija de 18 años estaba estudiando y el de 13 en el colegio. Quizás nos decidimos por la basura porque era así como nos sentíamos, pero también porque encajaba con nuestra sensibilidad por el respeto del entorno. Empezamos buscando información y solicitando entrevistas en ayuntamientos, en el Canal de Isabel II, en la Consejería de Medioambiente de la Comunidad de Madrid, en plantas recicladoras de aceites vegetales usados: ¿qué pasa con los aceites usados?, ¿qué problemas ocasiona?, ¿cómo se puede evitar que terminen en aguas subterráneas, ríos, lagos y mares? Si pretendíamos trabajar, ahí teníamos un yacimiento. Había mucho que buscar, informarse y formarse. Habíamos decidido demostrarnos a nosotros, y a quienes nos quisieran escuchar, que nos resistíamos a creer que «no hay trabajo». Trabajo hay, pero es necesario ser creativo y un poquitín arriesgado. Aun sin conocimientos técnicos ni formación al respecto, en casa siempre hemos tenido muy en cuenta el tema del reciclado y el respeto por la naturaleza. Por eso José Vicente, en su condición de informático, realizó un curso de Agentes de Innovación Tecnológica en el que el medioambiente era un aspecto prioritario. También asistió a cursos de verano en la Universidad Complutense sobre biodiesel, cursos sobre creación de empleo y emprendimiento empresarial, Seguridad Social, etc. El objetivo era poner en marcha una pyme con el fin de generar empleo a partir de nuestros valores, inquietudes personales y el compromiso por la vida. En resumen, fundamos ReciclaBien, una empresa que se dedica a la recogida de aceites usados de cocina –principalmente en domicilios particulares y comunidades de vecinos, aunque con el tiempo han empezado a colaborar con nosotros empresas de hostelería, residencias, centros escolares, centros de trabajo– y a la posterior valoración del residuo. Una vez tratado, lo llevamos a una planta recicladora con el fin de obtener una materia óptima para elaborar otros productos, sobre todo biocombustible. Actualmente trabajan dos personas: José Vicente a tiempo completo y Trini a tiempo parcial. Nuestros hijos participan en nuestro proyecto, que han hecho suyo. Desde el comienzo nos hemos autogestionado y autofinanciado. Los recursos económicos los obtenemos de nuestros colaboradores y de la necesaria diversificación. Así, en estos momentos, además del servicio de recogida de los aceites, disponemos de un establecimiento que sirve como punto de información sobre reciclado en general y aceites de cocina en particular. También es un centro de recogida de aceite usado. Al mismo tiempo ahí se distribuyen productos de aseo y limpieza cuyo fabricante tiene un fuerte compromiso social y medioambiental. Impartimos sesiones de sensibilización y formación en centros escolares, aulas de cultura, etc. y realizamos talleres de fabricación de jabón, adecuando el lenguaje y el taller a la edad de las personas. Elaboramos un finísimo jabón con aceite de oliva virgen extra e ingredientes cien por cien naturales. Ahora, puesto que el mundo del reciclado es muy amplio, estamos interesados en dar una segunda vida al papel usado. Cada día es mayor la sensibilización y en muy variados ámbitos. Además, una cosa te lleva a la otra: el medioambiente, la globalización, la justicia social, las diferencias entre el Norte y el Sur, la dignidad humana… A propósito de los valores, los que nos estimulan son éstos: –Preservar los recursos naturales, sensibilizando que depende de cada uno mantener, recuperar y construir un entorno más natural y saludable. Colaborar, pues, en el desarrollo sostenible, que implica no comprometer el futuro de las próximas generaciones en nuestro paso por la vida. –Revalorizar y dignificar cualquier trabajo. El servicio de ReciclaBien tiene un pequeño coste anual que se abona al firmar un convenio de colaboración medioambiental. Así se garantiza la seriedad del trabajo y la seguridad de que se va a tratar el residuo según la legislación vigente. –Generar puestos de trabajo socialmente útiles. Atravesar una situación de paro nos ha sensibilizado mucho ante el problema del desempleo. Pero trabajo hay, y uno de los motivos para dar el “salto al vacío” fue visibilizar las posibilidades en el mundo laboral. El trabajo es terapéutico. Hay personas con especiales dificultades (poca cualificación, problemas personales o sociales, etc.) abocadas a la inactividad, pero estamos convencidos de su recuperación (al menos intentarlo) a través del mundo laboral y la remuneración de la actividad. El valor añadido es importante. Cuando nos planteamos la posibilidad de crear una empresa, no nos valía cualquier actividad. Hubiera sido más sencillo un «zapatero a tus zapatos», pero debía ser algo que llevara mucho de nosotros, con valor añadido. Así surgió ReciclaBien. Fue una idea muy meditada, que nos exigió opciones difíciles, pero aquí estamos, a pesar de las serias dificultades de todo tipo, y gracias al “Socio Oculto” y a las personas que depositan su confianza en nosotros. Ahora miramos hacia atrás y nos preguntamos cómo hemos podido asumir tantos gastos y decisiones sin saber dónde nos habíamos metido. Esto nos anima, porque si hemos llegado hasta aquí, podemos continuar. Creemos en lo que estamos haciendo. Un momento muy importante en todo este proceso, que se inició en 1997, tuvo lugar cuando en 1998 tuvimos noticia de la Economía de Comunión a través de Ciudad Nueva. Fue una gran impresión; sentimos que habían puesto palabras a nuestra forma de pensar. ¡Era posible ser empresario y tener alma! Ha sido de gran estímulo saber que hay otras personas con el mismo sentir y forma de conducirse en la vida. LA ECONOMÍA DE COMUNIÓN, UNA ESPERANZA REAL El pasado 21 de enero tuvo lugar en el Centro Mariápolis Luminosa de Las Matas (Madrid) la VIII escuela de formación sobre Economía de Comunión (EdC) bajo el título: «Economía y reciprocidad: la EdC, un signo de esperanza». Más de 60 personas entre empresarios, directivos, doctores y profesores universitarios de economía, estudiantes, funcionarios y empleados, participaron en este encuentro con un gran deseo por conocer de primera mano las propuestas de este modo de concebir y actuar en la economía. Para casi la mitad de los participantes éste era su primer contacto con el proyecto de Economía de Comunión lanzado por Chiara Lubich en 1991. «Me he acercado por curiosidad y ganas de aprender iniciativas cristianas en economía. Estoy muy gratamente sorprendido por su fuerza y robustez. Las conferencias han sido muy buenas y esclarecedoras», comentaba de uno de los participantes. Las experiencias de los empresarios que ilustraron las conferencias con la profundidad de una vida arraigada en el Evangelio también causaron una fuerte impresión. Éstas mostraron una esperanza real para la sociedad y especialmente para las personas que deciden hacer frente a la difícil situación laboral poniendo en marcha una iniciativa empresarial. Así lo reconocía un empresario que se ha unido recientemente al proyecto: «Estas experiencias reales de iniciativas empresariales son muy interesantes e importantes para estos momentos de crisis, sobre todo para los jóvenes». Siguiente cita: Congreso Estatal sobre Economía de Comunión los días 19-20 de mayo. Para más información sobre el proyecto de Economía de Comunión: http://www.edc-online.org/es/


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